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Foro Madrid desembarca en Santiago y abre una fisura en la derecha chilena

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La cumbre internacional impulsada por Vox y la Fundación Disenso reunirá en Santiago a José Antonio Kast, Javier Milei, Santiago Abascal, Kevin Roberts y dirigentes de la derecha chilena. Pero antes de comenzar ya provocó una discusión dentro del oficialismo. Evópoli y Renovación Nacional se desmarcaron institucionalmente del encuentro, Matías Walker calificó al Foro de “intolerante” y Arturo Fontaine advirtió que la presencia del Presidente puede reforzar la percepción de una deriva iliberal del Gobierno.

El V Encuentro Regional del Foro Madrid todavía no comienza, pero su desembarco en Santiago ya está produciendo consecuencias políticas.

La organización internacional impulsada por la española Fundación Disenso, vinculada estrechamente al partido Vox de Santiago Abascal, realizará el próximo 3 de septiembre su principal encuentro regional en el Centro de Eventos Casa Piedra de San Carlos de Apoquindo. Según sus organizadores, participarán más de 40 expositores procedentes de más de 25 países.

La convocatoria no oculta su propósito político. Bajo el lema “Una nueva era para Iberoamérica”, Foro Madrid presenta la elección de Chile como sede como consecuencia directa del triunfo presidencial de José Antonio Kast y del resultado del plebiscito constitucional del 4 de septiembre de 2022.




“Chile no es solo una sede”, ha señalado la organización al explicar la elección del país. Para Foro Madrid, la llegada de Kast a La Moneda inaugura una etapa que puede servir como referencia para las fuerzas que denomina “patriotas” en el continente. En su presentación oficial afirma que las victorias de Javier Milei y Donald Trump iniciaron un cambio político que posteriormente se extendió a distintos países latinoamericanos.

No se trata, por tanto, de un seminario académico convencional. El propio Foro se define como una “alianza internacional contra el socialismo” y caracteriza al Foro de São Paulo, al Grupo de Puebla y a la Internacional Progresista como “proyectos criminales” que buscarían infiltrarse en las instituciones y “secuestrar las democracias”.

Ese lenguaje ayuda a explicar por qué la reunión está provocando incomodidad incluso en sectores de la derecha chilena.

Kast y Milei abrirán la jornada

El programa conocido esta semana permite dimensionar políticamente la cita.

Santiago Abascal, presidente de Vox, abrirá el encuentro. Inmediatamente después está programado un discurso del presidente José Antonio Kast y, a continuación, una intervención del mandatario argentino Javier Milei.

La agenda incluye también una ponencia de Kevin Roberts, presidente de la Heritage Foundation estadounidense, uno de los centros intelectuales más influyentes del conservadurismo norteamericano contemporáneo. Entre los participantes figuran además dirigentes y especialistas vinculados a organizaciones conservadoras de Estados Unidos, Europa y América Latina.

Uno de los paneles estará dedicado precisamente a “El punto de inflexión chileno: restaurando la libertad y la soberanía”. Será moderado por José Ignacio Palma, director ejecutivo de Ideas Republicanas, y participarán Julio Isamit, director ejecutivo de Res Pública; Francisco Orrego, diputado de Renovación Nacional; Ricardo Neumann, de la UDI; y los republicanos Benjamín Moreno y Cristián Araya.

La presencia chilena muestra que el encuentro no se limitará al Partido Republicano, aunque las demás colectividades de derecha han comenzado a establecer una diferencia importante: sus parlamentarios pueden asistir individualmente, pero los partidos no necesariamente adhieren al Foro.

Evópoli dice que no

La reacción más categórica provino de Evópoli.

“Evópoli no forma parte de dicha instancia ni participará tampoco del encuentro”, señaló oficialmente la colectividad encabezada por el senador Luciano Cruz-Coke.

La posición fue reforzada por el senador independiente vinculado a Evópoli Matías Walker, quien cuestionó directamente la conveniencia de que Kast participe.

“Le recomendaría al presidente Kast hablarle al 58% de la segunda vuelta y no al 23% de la primera. El Foro de Madrid está marcado por la intolerancia”, afirmó Walker.

La frase introduce un problema político que excede la reunión internacional: qué presidente pretende ser Kast después de haber llegado a La Moneda.

Walker contrapone al dirigente que construyó durante años una identidad dentro de las redes internacionales de la derecha radical con el Presidente que necesita gobernar una coalición y un país mucho más amplios que su base republicana original.

Renovación Nacional adoptó una posición semejante. Su secretaria general, Katherine Martorell, señaló que RN “no forma parte del Foro de Madrid ni participará institucionalmente” en el encuentro. La asistencia de Francisco Orrego, precisó, corresponde a una decisión individual que no compromete al partido.

También existen reparos en la UDI. Su vicepresidente Eduardo Cretton ha cuestionado el énfasis del Foro en la llamada “batalla cultural”, señalando que esa discusión puede alejar a la derecha de los problemas concretos que afectan la calidad de vida de los chilenos.

La discusión revela así una frontera que parecía haberse desdibujado después del triunfo electoral de Kast: la existente entre una derecha liberal o institucional y una derecha que entiende la política como una confrontación cultural de alcance internacional.

La advertencia de Arturo Fontaine

Una de las críticas más significativas provino precisamente de una figura históricamente identificada con el pensamiento liberal de derecha.

El escritor y académico Arturo Fontaine cuestionó que Kast participe como Presidente de la República.

“Si asiste el presidente, esto pasa a ser una especie de aval oficial”, señaló Fontaine en CNN Chile. A su juicio, los movimientos de extrema derecha que confluyen en estas redes presentan tendencias autoritarias y resulta “muy complicado” que el jefe de Estado chileno aparezca alineado institucionalmente con ellos.

Fontaine fue todavía más lejos.

La participación de autoridades gubernamentales, sostuvo, “potencia la idea de que estamos ante un gobierno iliberal”, entendido como un gobierno que mantiene mecanismos electorales pero desarrolla pulsiones de concentración del poder y debilitamiento de las libertades.

El constitucionalista Javier Couso formuló una advertencia complementaria. El problema político contemporáneo, señaló, puede desplazarse desde la antigua tensión entre libertad e igualdad hacia otra igualmente delicada: cuánta libertad están dispuestas las sociedades a sacrificar a cambio de seguridad.

La observación adquiere particular importancia porque el Foro Madrid se realizará precisamente cuando el Gobierno de Kast enfrenta críticas por su propuesta de reforma constitucional en materia de seguridad y estados de excepción, cuestionada incluso desde sectores oficialistas por ampliar considerablemente las facultades presidenciales.

La coincidencia entre ambos debates resulta difícil de ignorar.

La Moneda defiende a Kast

El Gobierno, entretanto, ha defendido la participación presidencial.

El subsecretario del Interior, Max Pavez, argumentó que Kast ha mantenido durante años relaciones con las organizaciones que impulsan el Foro y que resulta perfectamente legítimo que, ahora como Presidente, participe y exponga allí su visión del país.

La ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, también defendió al mandatario. Recordó su vinculación histórica con Foro Madrid y sostuvo que principios como la defensa de la familia, la libertad de expresión y la democracia son compartidos ampliamente por los chilenos.

Desde el Partido Republicano tampoco existe ambigüedad.

Su secretario general, Vicente Bruna, defendió la reunión como un espacio válido para desarrollar la “batalla cultural”, mientras dirigentes y parlamentarios republicanos tendrán una presencia importante en los paneles del encuentro.

Una red internacional que Kast conoce bien

La relación del actual Presidente con estas organizaciones tampoco comenzó con su llegada al Gobierno.

Kast fue uno de los primeros firmantes de la Carta de Madrid, documento impulsado en 2020 por la Fundación Disenso que sirvió como base para la construcción de esta red internacional. Posteriormente participó como expositor en encuentros anteriores del Foro Madrid, incluidos Buenos Aires en 2024 y Asunción en 2025.

Foro Madrid fue creado precisamente como un instrumento internacional para articular partidos, dirigentes, fundaciones y centros de pensamiento conservadores frente a organizaciones progresistas latinoamericanas.

Esa red es más amplia que Vox. Conecta a sectores del trumpismo estadounidense, organizaciones conservadoras europeas y partidos latinoamericanos que han incorporado conceptos comunes: soberanía nacional, lucha contra el “globalismo”, combate al socialismo, defensa de Occidente y una concepción tradicional de la familia.

La presencia de Kevin Roberts en Santiago es particularmente significativa porque conecta esta reunión latinoamericana con uno de los principales centros intelectuales de la nueva derecha estadounidense. La agenda incluye además un panel específico sobre “El nuevo papel de Estados Unidos en Iberoamérica”.

Chile como símbolo

La elección de Santiago tampoco es presentada por los organizadores como neutral.

Foro Madrid vincula expresamente la reunión con dos acontecimientos: la victoria de Kast y el triunfo del Rechazo en septiembre de 2022. El encuentro se realiza prácticamente en el aniversario del plebiscito.

Por eso una parte importante de la jornada estará dedicada a interpretar la experiencia chilena como un ejemplo regional.

La propia organización habla de una “reconquista de los valores y principios occidentales” y plantea entre sus objetivos coordinar políticas para derrotar al “proyecto socialista”, enfrentar el crimen organizado y recuperar derechos y libertades que, según su diagnóstico, habrían sido arrebatados.

La cumbre adquiere así una dimensión que supera ampliamente la visita de dirigentes extranjeros.

La pregunta que ha comenzado a instalarse dentro de la propia derecha es otra: hasta qué punto el Estado chileno, a través de la presencia de su Presidente y eventualmente de ministros y otras autoridades, debe identificarse con una red ideológica internacional de la cual Kast formaba parte antes de llegar a La Moneda.

El diputado del Frente Amplio Gonzalo Winter lo planteó desde la oposición en términos mucho más duros, calificando el encuentro como una “cumbre de gobernantes que desprecian la democracia”.

Pero políticamente quizá sean más relevantes las advertencias surgidas desde la propia derecha.

Fontaine habla de riesgo iliberal. Walker pide a Kast recordar que gobierna gracias a una mayoría mucho mayor que su núcleo republicano. Evópoli decidió no participar. RN tampoco concurrirá institucionalmente. Y sectores de la UDI cuestionan que la “batalla cultural” internacional se convierta en una prioridad política del oficialismo.

Antes incluso de que Santiago Abascal pronuncie sus primeras palabras en San Carlos de Apoquindo, el Foro Madrid ya consiguió instalar una discusión que probablemente continuará después de la cumbre: si el triunfo de Kast significó la incorporación del Partido Republicano a la derecha tradicional chilena o, por el contrario, el comienzo de la incorporación de esa derecha a una nueva corriente internacional cuyo lenguaje, estrategia y concepción del poder son bastante diferentes del liberalismo político que durante décadas una parte del sector declaró representar.

 

 

 

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