Columnistas

Zurdos y mugrosos

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 57 segundos

La ofensiva ultraderechista que asola gran parte de América Latina tiene, al menos, un patrón común: se trata de políticos que han hecho de la mentira una herramienta, son lerdos de entendederas, tristes de alma y con tendencia a la ofensa brutal cuando no absurda. Otro rasgo, quizás el realmente peligroso, es que se han hecho de los gobiernos a través de artilugios en extremo peligrosos que han sido capaces de manipular las conciencias de la gente inadvertida.

Ejercida por vías aparentemente no tan expuestas como les gustaría, la represión que intenta legitimar un Estado totalitario se basa en un entramado de sutiles medidas que por separadas no dicen mucho, pero que operando de consuno comienzan a perfilar un abismo de insondables consecuencias.

Al presidente Kast le da lo mismo lo que se le diga. Que es fome y triste, que no tiene ninguna gracia, que es timorato, que ha contradicho todo lo que usó en contra del gobierno de Gabriel Boric, que goza de una ignorancia supina, que es flojo, que se fue a vivir a La Moneda por miedo, y que teme de todo menos de Dios, con el cual tendría un acuerdo: él combate a las hordas ateas y Él le perdona el pecado mortal de la mentira y todos los demás.

De no ser así, el presidente Kast, ferviente católico, observador riguroso de los Mandamientos divinos y temeroso del poder de Dios, estaría en más de un problema: se habría ganado el infierno.




Pero, por qué esta gente está donde está?

Puestos en el caso de querer explicar por qué un sector tan extremadamente peligroso, ignaro, mentiroso y despegado de la realidad de las cosas, llega a ser gobierno luego de que este mismo sector hace medio siglo dejó un reguero de sangre y dolor del tal magnitud, que aún luego de todo este tiempo no es posible rescatar a más de mil personas desaparecidas ni borrar los efectos de su crueldad, no se arriba a una razón muy precisa.

Si se mira desde la academia y lo trivial.

Visto de más cerca, la razón es tan simple como trágica. Porque por más que se le dé vueltas al asunto, lo que pasa tiene que ver con la renuncia de la izquierda a las causas históricas que hacían necesaria su existencia. El pueblo organizado ha sido siempre muro del frenético, según la nerudiana figura. Fue el pueblo el que puso el pecho al frente para salvar a países y continentes de la barbarie del fascismo, primo hermano y heredero legítimo del que ahora nos cerca y el que hizo el mayor sacrificio en nuestro país para sacudirse del tirano.

Y, siendo verificable la especulación literaria de que a la gente le gusta que le mientan, no es menos cierto que a la ultraderecha se le tejió la alfombra sobre la cual llegó y de lo cual no se puede esperar nada bueno para la gallá engrupida y, peor aún, sin horizonte.

Faltó en el ruedo el zurdo y el mugroso. El de verdad. El pueblo.

Ese que se ha movilizado solo dos veces en la historia de un siglo: para construir lo que sería el Gobierno Popular y para derrotar al tirano.

Faltan los zurdos de verdad, no los que se visten para la ocasión, usan palabras en las que no creen, saben de la pobreza por las estadísticas, levantan el puño como quien se afirma en el Metro, simulan himnos revolucionarios, tienen un afiche del Ché en el quincho del patrio y escuchan la Cantata de Santa María como para engrupirse de un ánimo que no tienen.

Esos no son sino un remedo de zurdo.

Es gente más bien tanteadita de ideas. Que hace esfuerzos por ser el ideal de la persona buena que no habla de enemigos, ni de luchas de clases ni de antagonismos ni de explotados ni explotadores.

Y si se trata de revoluciones, consideran que eso es una cosa del pasado, sin lugar en el presente ni menos en el futuro, que es una cuestión para la cual no están dadas las condiciones, que no tiene que ver con su vocación democrática y progresista. Es gente para quienes el comunismo y esas fábulas pasaron de moda junto con la Glostora.

Pero más de algo está cambiando en el mundo.

Los imperios están al borde de la derrota. Vea la debacle de Estados Unidos, la posible desintegración del Reino Unido y quizás el fin de la OTAN. Vea lo qué está pasando en Europa y su declinación. Importantes países de África retoman un camino de independencia política y sobre sus recursos. Vea como emergen polos y referencias impensadas hace un par de años con la irrupción de países que hasta hace no mucho eran fuentes del saqueo colonialista.

Algo está por pasar y no es poco.

Y es ahora cuando hace falta que la gente que piensa, que investiga y que intenta esclarecer las cosas, los que tienen un compromiso de verdad con la gente desheredada, entienda que hay un vuelco enorme en ciernes. Como sea, lo que hubo parece que está dando paso a lo que habrá.

Y ahí, en este preciso momento, hace falta que los zurdos mugrosos de esta parte del planetita digan su palabra, revuelvan el gallinero y golpeen la mesa. Las razones siguen estando donde mismo.

 

Ricardo Candia Cares

Autor



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Proceso en España a los crímenes de la dictadura

 Proceso judicial y antecedentes del caso Pinochet

Historia y litigio por la confiscación de El Clarín

 Entrevistas, escritos y discursos de Salvador Allende

 Fondos recuperados del caso Riggs destinados a víctimas de la dictadura

El Clarín de Chile · Aviso legal Privacidad Política de cookies
Danzai Software