Sin categoría

Kast: ¿nueva derecha o viejo franquismo?

Tiempo de lectura aprox: 5 minutos, 37 segundos

En este escrito me gustaría profundizar en la columna de Paul Walder en El Clarín de Chile, titulada “Foro Madrid llega a Chile y abre la discusión sobre la derecha que representa el gobierno de José Antonio Kast”. La columna de Walder está más bien influenciada por la columna del día domingo de Carlos Peña, acerca de que la Carta de Madrid, suscrita por el presidente José Antonio Kast, contiene principios difíciles de conciliar con la democracia liberal. Mientras tanto, los organizadores internacionales presentan al gobierno chileno como un caso de “éxito” de la nueva derecha internacional.

Lo interesante de la columna de Paul Walder, entre otras cosas, es que intenta preguntarse acerca de qué significa y de qué parte de la derecha está terminando para que esta nueva derecha pueda comenzar. No se habla mucho de una nueva era para Iberoamérica. Entonces, me parece pertinente poder complementar lo que Paul Walder está formulando aquí en El Clarín.

Lo primero que cabe decir al respecto es que el Foro Madrid, con su documento fundacional Carta de Madrid, es una alianza política internacional creada el 26 de octubre de 2020 por la Fundación Disenso, que es un think tank del partido de ultraderecha español Vox, liderado por Santiago Abascal.[i] Dentro de sus principios fundacionales plantea la idea de una alianza internacional de líderes, entidades y partidos que defienden la “libertad”, la “democracia” y el “Estado de Derecho” ante el “avance de la extrema izquierda”.

De alguna forma, el Foro Madrid, en su origen, es una contestación ideológica al Foro de São Paulo, al Grupo de Puebla y a la Internacional Progresista, a los que describe como proyectos criminales que se han infiltrado en los centros de poder para imponer su agenda totalitaria.[ii]




En efecto, el Foro Madrid convoca a dirigentes, legisladores, académicos y centros de pensamiento de derecha para analizar el escenario iberoamericano y defender coordinadamente los valores que ya he señalado con anterioridad. En él participan políticos de ideas libertarias, conservadoras, de derecha y de extrema derecha de América Latina y la península ibérica, incluyendo también a miembros del Partido Republicano de Estados Unidos, opositores venezolanos y disidentes cubanos. Entre los firmantes originales está Javier Milei, de Argentina; Giorgia Meloni, de Italia; José Antonio Kast, que es descrito como uno de los impulsores clave, entre otros personeros.

Creo que lo más interesante de todo esto es que aquí emerge un concepto de iberosfera que, en realidad, es una reactualización de un concepto ya introducido en América Latina después de la Guerra Civil española: el concepto de hispanidad.[iii] Esto es importante, sobre todo, porque España en esos años ya no tenía la capacidad militar para reconquistar nuevamente el continente, pero sí podía hacerlo de una forma cultural a partir de ciertos elementos comunes, como el idioma y también la religión. Todo esto tiene, más bien, una expresión de apoyo hacia regímenes de extrema derecha frente al materialismo estadounidense en expansión.

Por lo tanto, ese concepto de iberosfera busca extender la influencia de Vox hacia Hispanoamérica bajo una idea en la cual, de alguna forma, España siempre aparece en la cúspide, por sobre sus antiguas colonias.

Esto es interesante porque, de alguna forma, no es algo nuevo dentro de los marcos de enunciación de la derecha chilena. Tal como lo cita también Walder en su columna, tomando a su vez a Carlos Peña, hay una cierta recuperación de la idea del español Ramiro de Maeztu, que encuentra afinidad en Chile con el historiador Jaime Eyzaguirre. Este último influye también en todo el pensamiento de extrema derecha, donde España aparece como victoriosa frente al comunismo después de la Guerra Civil española.

La extrema derecha chilena tuvo una visión positiva del régimen franquista y, de alguna forma, esa idea después influye en Chile, en la extrema derecha, yo diría que en el Partido Conservador y también en grupos como Estanquero de Jorge Prat y luego el Partido Nacional, además de revistas como Fiducia y Tizona.[iv] Y, por supuesto, está el intelectual orgánico de la dictadura civil-militar, Jaime Guzmán, quien posiblemente socializó políticamente las ideas hispanistas a toda una generación que posteriormente configuró la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional.

Por lo tanto, estas ideas no son nuevas, sino más bien ideas que plantean esta defensa de una cultura occidental cristiana, que defiende determinados valores como la familia, la propiedad y la identidad histórica frente a ideas de infiltración de elementos extranjerizantes, como el comunismo y, en su momento, también el liberalismo.

Entonces, todas estas ideas están en el núcleo de este gran paraguas ideológico que es el chicago-gremialismo, del cual José Antonio Kast está influenciado y bajo cuya lógica fue socializado políticamente, al igual que muchos de los políticos de la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional.

Entonces, creo que esto no es algo nuevo, sino que más bien tiene una tradición importante en el campo político de las derechas chilenas y que, de alguna forma, lo que José Antonio Kast hace es volver a situar estas ideas como principales dentro de la derecha representada por el Partido Republicano.

Por lo tanto, esta nueva derecha no es tan nueva. Es, más bien, una actualización de la derecha chicago-gremialista, en una versión que tuvo una expresión muy clara durante los años 80 y 90 y que, después del término de la dictadura militar, mantuvo muchas de las ideas que hoy plantea José Antonio Kast. Son ideas que los propios políticos de la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional defendían ante los gobiernos democráticos liderados primero por la Democracia Cristiana y luego por Ricardo Lagos y la “centroizquierda”.

En consecuencia, no hay novedad en ese sentido.

Ahora bien, por ejemplo, ya en la década de 1950 la derecha chilena tenía un diagnóstico ideológico del país que planteaba, más bien, que Chile vivía una decadencia causada por la demagogia, la politiquería y una institucionalidad defectuosa que ahogaba el emprendimiento, etcétera. Entonces, ¿qué proponía la derecha de ese período? Un gobierno fuerte, capaz de despolitizar la sociedad, proteger la empresa privada, asegurar el orden y tecnificar las decisiones.

Cuando Alessandri gana en 1958 por un estrecho margen, intenta aplicar ese programa, pero fracasa por falta de bases sociales. Luego se entra en una crisis profunda determinada por tres factores externos. Primero, la derecha pierde a su electorado católico después del Concilio Vaticano II, que se desplaza hacia la Democracia Cristiana. Segundo, Estados Unidos comienza a apoyar soluciones progresistas y estructurales para frenar la influencia de la Revolución cubana, beneficiando también a la Democracia Cristiana. Y, tercero, emerge un ethos cultural progresista que deja a la derecha chilena en una posición de retrógrada y momificada.

Por lo tanto, ante el desplome electoral de sus partidos Conservador y Liberal en 1965, surge el Partido Nacional en 1966, producto de la fusión de conservadores, liberales y nacionalistas de extrema derecha, entre ellos los seguidores de Jorge Prat. Nace así el Partido Nacional y el ala nacionalista extrema se vuelve un componente definitorio.[v]

Así, entonces, la pregunta es por qué en la derecha chilena no ha habido realmente una derecha liberal. Es decir, la derecha liberal en Chile ha sido débil y ha tenido casi una existencia “testimonial”. Algunos autores han planteado la existencia de una derecha liberal que estaría más bien agrupada en Evópoli.[vi] Pero hoy en día Evópoli prácticamente no existe como partido y, en su momento, no dudó en apoyar la represión policial y militar durante el estallido social, sin siquiera entrar al debate político de fondo.

Desde mi punto de vista, hay que entender que el encuentro que se genera a partir de la Carta de Madrid y del Foro Madrid hay que comprenderlo dentro de lo que se ha planteado como la batalla cultural. Algunos lo plantean más bien como una entente discursiva que intenta compartir marcos como el avance del comunismo, la defensa de la libertad y la iberosfera, intentando legitimarse mutuamente como parte de un movimiento transnacional en ascenso.

Es una suerte de cosmopolitismo conservador que he planteado también en algunos papers anteriores[vii], pero que forma parte, asimismo, del plan que tiene Vox de poder retrotraer al presente el concepto de hispanidad, transformarlo en iberosfera y, de alguna manera, articularlo ideológicamente en torno al anticomunismo, el conservadurismo cultural y moral y el liberalismo económico.

Finalmente, también existen límites prácticos determinados por los nacionalismos de sus propios miembros[viii], pero todo esto queda, más bien, resuelto a través de este iberismo cultural, de esta conexión espiritual que se plantea entre España y sus “antiguas colonias”.

 

Fabián Bustamante Olguín. Académico del Departamento de Teología, Universidad Católica del Norte, Coquimbo.

[i] Ballester Rodríguez, M., & Perez Oliveira, R. (2025). Derechas radicales conectadas en Iberoamérica: El Foro de Madrid y la alianza entre el bolsonarismo y el partido Vox. Maracanan, (40), 1–26.

[ii] Ballester Rodríguez, M., & Perez Oliveira, R. (2025). Derechas radicales conectadas en Iberoamérica: El Foro de Madrid y la alianza entre el bolsonarismo y el partido Vox. Maracanan, (40), 1–26.

[iii] Darío Varela Fernández. Por Madrid y nuestras reuniones regionales: el ejército de Vox para crear una respuesta internacional sólida. Amnis – Revue de civilización contemporánea, Europa/Amériques , 2025, 25, https://journals.openedition.org/amnis/11355. ⟨halshs-05314042⟩

[iv] Bustamante Olguín, F. G. (2014). La construcción del enemigo en sus usos lingüísticos del integrismo católico en la justificación del golpe de Estado en Chile. El caso de las revistas Fiducia y Tizona, 1965-1973. Persona y Sociedad, 28(1), 57–83.

[v] Luis Corvalan Marquez (1998) Chile: How the right prepared the intellectual grounds for a military dictatorship, Contemporary Politics, 4:4, 433-442, DOI:

10.1080/13569779808449981

[vi] Alenda, S. (Ed.). (2020). Anatomía de la derecha chilena: Estado, mercado y valores en tiempos de cambio. Fondo de Cultura Económica.

[vii] Bustamante Olguín, F. G. (2022). Cosmopolitismo conservador occidental como alternativa al cosmopolitismo crítico. Revista Divergencia, (19), 114–135.

[viii] Ballester Rodríguez, M. (2024). Vox, la Iberosfera y el Foro de Madrid; discursos compartidos y estrategias particulares. Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración (AECPA).

Autor

  • Fabián Bustamante Olguín

    Doctor en Sociología, Universidad Alberto Hurtado
    Magíster en Historia, Universidad de Santiago
    Académico Asistente del Instituto Ciencias Religiosas y Filosofía
    Universidad Católica del Norte, Sede Coquimbo

    Ver todas las entradas



Foto del avatar

Fabián Bustamante Olguín

Doctor en Sociología, Universidad Alberto Hurtado Magíster en Historia, Universidad de Santiago Académico Asistente del Instituto Ciencias Religiosas y Filosofía Universidad Católica del Norte, Sede Coquimbo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *