
Francia vive su mayor protesta estudiantil en décadas: la rebelión de los liceos se convierte en movilización nacional
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Lo que comenzó hace poco más de dos semanas como protestas de estudiantes secundarios por la falta de profesores y las malas condiciones de sus establecimientos se convirtió este martes 6 de octubre en una movilización nacional por la educación pública en Francia. Estudiantes de liceos y universidades, profesores, trabajadores de la enseñanza y organizaciones sindicales confluyeron en una jornada de huelgas, bloqueos y manifestaciones que alcanzó prácticamente todo el territorio francés.El Ministerio del Interior contabilizó 256.000 manifestantes en todo el país, de los cuales 56.000 marcharon en París. Las organizaciones convocantes elevaron considerablemente esas cifras y estimaron una participación de 450.000 personas en Francia y unas 100.000 en la capital.
Las manifestaciones se extendieron también por ciudades como Lyon, Marsella, Toulouse, Lille, Rennes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand y Nîmes.
Pero las cifras de la jornada no explican por sí solas la dimensión que está adquiriendo el movimiento. Su principal particularidad está en su origen: la protesta no comenzó como una convocatoria de las grandes centrales sindicales ni de los partidos políticos, sino desde los propios liceos.
De un liceo de Créteil a todo el país
Uno de los focos iniciales se produjo el 21 de septiembre en Créteil, en la periferia parisina, donde estudiantes comenzaron a movilizarse por puestos docentes vacantes y profesores que no eran reemplazados.
Las demandas parecían inicialmente locales y muy concretas: falta de profesores y personal, cursos excesivamente numerosos, deterioro de edificios escolares, malas condiciones sanitarias y jornadas demasiado extensas.
Sin embargo, problemas similares existían en numerosos establecimientos franceses.
La protesta comenzó entonces a extenderse.
Para el 28 de septiembre ya había alrededor de 180 liceos afectados por movilizaciones y bloqueos. Pocos días después, las organizaciones estudiantiles hablaban de centenares de establecimientos secundarios y decenas de universidades movilizadas.
La protesta dejó así de ser un conflicto localizado para transformarse en una movilización de alcance nacional.
Este martes se produjo un nuevo salto. A los estudiantes secundarios se sumaron organizaciones universitarias, sindicatos docentes, trabajadores de la educación y padres.
Entre las organizaciones participantes se encuentran la Union Syndicale Lycéenne (USL), Union Étudiante, UNEF y FAGE, junto a sindicatos docentes como SNES-FSU, SNEP-FSU y SNUEP-FSU. La CGT llamó también a respaldar las movilizaciones.
Los sindicatos sostienen que buena parte de las demandas planteadas por los estudiantes coinciden con problemas que los trabajadores de la educación vienen denunciando desde hace años.
Casi 900 liceos afectados
El alcance de la protesta quedó reflejado también en el funcionamiento del sistema educacional.
Según cifras oficiales, 891 de los aproximadamente 3.700 liceos franceses tuvieron sus actividades total o parcialmente interrumpidas este martes. Solo en la región de Île-de-France unos 250 establecimientos permanecieron cerrados.
El conflicto llegó además con fuerza a las universidades. El gobierno reconoció que alrededor del 40% de los establecimientos públicos de educación superior estuvieron afectados de alguna manera por bloqueos, ocupaciones, cierres administrativos u otras formas de protesta.
Detrás de las movilizaciones aparecen problemas estructurales que se han acumulado durante años.
Según antecedentes publicados por Le Monde, la enseñanza secundaria pública francesa dispone actualmente de menos profesores que en 2008, pese a atender aproximadamente a 250.000 estudiantes adicionales.
Más del 70% de las clases de los liceos generales y tecnológicos públicos supera los 30 alumnos y alrededor de una quinta parte tiene más de 35.
A ello se suma un problema particularmente sensible para estudiantes y familias: las ausencias de profesores que no son reemplazados.
Diez demandas de emergencia
Con el crecimiento de las movilizaciones, las organizaciones secundarias y universitarias comenzaron también a estructurar sus reivindicaciones.
Este martes presentaron una plataforma conjunta con diez medidas que consideran urgentes.
Entre ellas se encuentra un plan de inversiones para renovar establecimientos escolares y universitarios, la contratación de profesores y personal educativo, sanitario y de orientación, la reducción de la sobrecarga de las clases y modificaciones a los horarios escolares.
Los universitarios plantean además aumentar las plazas disponibles en la educación superior y cuestionan los mecanismos de selección para ingresar a universidades y programas de posgrado, especialmente Parcoursup y Mon Master.
De esta manera, una protesta originada por problemas aparentemente cotidianos —un profesor que falta, una clase sobrecargada o un edificio deteriorado— ha terminado poniendo en discusión el financiamiento y las condiciones generales de la educación pública francesa.
Miles de detenidos desde el inicio de las protestas
El otro componente que ha marcado estas semanas ha sido la respuesta policial.
Según las cifras entregadas por el Ministerio del Interior, 488 personas fueron detenidas durante la jornada de este martes. Desde fines de septiembre las detenciones vinculadas a las movilizaciones superarían las 6.500.
Reuters ha informado que durante las protestas de las últimas semanas han resultado heridos más de 200 estudiantes, decenas de trabajadores de establecimientos educacionales y centenares de policías.
Uno de los episodios más graves fue el de un adolescente que perdió una mano durante los enfrentamientos.
Este martes volvieron a registrarse choques con las fuerzas policiales en París y otras ciudades, con utilización de gases lacrimógenos y carros lanzaagua. Sin embargo, la mayor parte de las manifestaciones transcurrió pacíficamente y los enfrentamientos se concentraron en determinados puntos.
Las organizaciones estudiantiles, sindicatos y agrupaciones de padres han denunciado un uso desproporcionado de la fuerza, especialmente considerando la presencia de menores de edad en las protestas.
El gobierno sostiene, en cambio, que grupos violentos se han incorporado a algunas movilizaciones y bloqueos y ha defendido la actuación policial frente a ataques contra establecimientos y episodios de violencia urbana.
Macron reúne a su gobierno
La magnitud alcanzada por las movilizaciones obligó al Ejecutivo francés a reaccionar.
El presidente Emmanuel Macron convocó este martes una reunión en el Palacio del Elíseo con el primer ministro Sébastien Lecornu y los responsables de Interior y Educación para analizar la situación.
El gobierno anunció además la apertura de espacios de diálogo en los establecimientos educacionales durante los próximos días.
Las organizaciones estudiantiles universitarias serán recibidas este miércoles por el ministro de Educación Superior. Sus dirigentes han adelantado que esperan respuestas concretas a la plataforma presentada y que, de no existir avances, las movilizaciones y bloqueos podrían continuar.
El problema para el gobierno francés es que buena parte de las reivindicaciones exige precisamente aquello que actualmente está sometido a una fuerte presión política: recursos públicos.
Francia atraviesa una compleja discusión presupuestaria marcada por el déficit, la deuda y las exigencias de reducción del gasto público. Contratar profesores, ampliar plantillas, renovar edificios y aumentar las plazas universitarias requiere incrementar o reasignar recursos en momentos en que el Ejecutivo intenta contener el gasto.
Por ahora, sin embargo, el movimiento continúa creciendo.
En poco más de dos semanas pasó de las puertas de algunos liceos de la periferia parisina a las calles de las principales ciudades francesas. Y una generación de estudiantes secundarios, muchos de los cuales participa por primera vez en una movilización social, ha conseguido instalar en el centro del debate nacional una pregunta que va mucho más allá de sus establecimientos: en qué condiciones se encuentra la educación pública francesa y qué recursos está dispuesto el Estado a destinar para sostenerla.
Fuentes: Reuters, Le Monde, El País.
