
El fondo AFP celebra el mes de la patria perdiendo 18 mil millones de dólares en septiembre de 2026
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#CENDAInforma en sus Índices Mensuales de Actividad Económica Interna, IMACEI, de septiembre, basados en los registros previsionales publicados mensualmente por la Superintendencia de Pensiones (SP), que el fondo AFP perdió más de 18 mil millones de dólares en septiembre de 2026, incluyendo 10 mil en la primera semana del mes, con lo cual el año a la fecha registra pérdidas similares. Se frenó así la significativa recuperación que venían experimentando en los dos años precedentes, de las importantes pérdidas que han experimentado durante la presente década, tanto los valores de la cuota y el fondo AFP, como las ganancias brutas acumuladas por este desde su creación en 1981. series que CENDA actualiza diariamente a partir de las cifras publicadas por la SP.
Tras el zapateo y huifas de Fiestas Patrias, las ganancias brutas acumuladas por el fondo AFP desde su creación y hasta fines de septiembre de 2026, bordean los 138 mil millones de dólares. DIcho nivel aún está casi cuarenta mil millones por debajo de su máximo histórico de enero de 2021, cuando alcanzaron a 179 mil millones de dólares, en moneda de hoy.
A lo largo de la presente década, las pérdidas de cuota, fondo y ganancias brutas acumuladas por este, originadas principalmente en la fuerte depreciación del peso respecto del dólar y de éste respecto del oro —mil dólares compran hoy poco menos de un cuarto de onza del metal, tras recuperarse de su mínimo histórico alcanzado el 28 de enero de 2026, en que compraban un sexto de onza—, sumadas a caídas de activos financieros nacionales e internacionales, han contraído el valor real de la cuota, del fondo y sus ganancias brutas, a niveles parecidos a los que tenían a inicios del año 2008, en la víspera de la crisis subprime, si se miden en dólares corregidos por inflación. Si se miden en oro, su valor ha retrocedido al que tenían a inicios de los años 1990.
En el curso de la presente década, las ganancias brutas acumuladas por el fondo desde su creación en 1981, han registrado oscilaciones fuertes. Tras alcanzar un récord en enero del año 2021, las pérdidas alcanzaron hasta 80 mil millones de dólares en octubre de 2022 y nuevamente en octubre de 2023; dicho monto es similar a lo perdido en la crisis subprime del año 2008, representa cerca de un 40 por ciento de su valor máximo alcanzado en enero de 2021, su orden de magnitud es similar al doble de los retiros y equivale a todas las cotizaciones recaudadas en esta década.
Dichas pérdidas explican la mayor parte de las caídas experimentadas por el fondo en los mismos períodos, las que alcanzan a una cifra poco mayor. Ello significa que las cotizaciones recaudadas, que suman algo más de 80 mil millones de dólares de hoy en lo que va de la década, han pagado todas las comisiones y primas netas cobradas por el sistema y casi todos los beneficios retirados por los afiliados en ese período; incluido el modesto aporte del sistema AFP a las pensiones que paga, que cubren poco más de un tercio de las mismas puesto que subsidios fiscales directos cubren cerca de dos tercios del costo de las pensiones AFP. Asimismo, han cubierto todos los otros retiros netos de los afiliados y buena parte de los “retiros 10%”. Ello comprueba la falacia de la propaganda AFP que majaderamente achaca a estos últimos la caída del fondo en años recientes, en circunstancias que esta se debe principalmente a la pérdida experimentada por sus inversiones en este período.
Los retiros en realidad aminoraron dichas pérdidas, puesto que tuvieron lugar entre agosto de 2020 y abril de 2021, justamente el período en que las ganancias brutas acumuladas por el fondo AFP alcanzaron sus máximos históricos. De este modo, parte significativa del dinero retirado fue en realidad rescatado de esfumarse en las fuertes pérdidas financieras que siguieron. Un cálculo conservador realizado por IMACEI-CENDA muestra que los montos así rescatados alcanzan a cerca de un 40 por ciento de lo retirado si se calcula en las fechas de máximas pérdidas. En otras palabras, de no haber habido retiros, cerca de la mitad del dinero rescatado por los afiliados se hubiese esfumado en pérdidas financieras del fondo.
De este modo, las ganancias brutas del fondo —que ya descuentan suculentas “comisiones fantasmas” pagadas a gestores bursátiles, las que suman del orden de veinte mil millones de dólares—, apenas cubren las comisiones y primas netas cobradas por el sistema AFP, por su gestión, reduciendo en varias ocasiones recientes la ganancia neta del fondo AFP a una cifra cercana y en ocasiones menor, que cero.
El fondo AFP ha arrojado así pérdidas netas en varias ocasiones, incluida toda la década de 1980, unos meses durante la crisis asiática de fines de los años 1990, los cuatro primeros años del presente siglo durante la crisis “Puntocom”, unos meses durante las crisis “Subprime” y “COVID”, y nuevamente en octubre de 2022 y 2023, recién pasados. Al momento de publicarse el presente informe, 30 de septiembre del año 2026 y después de las oscilaciones señaladas, las ganancias netas del fondo acumuladas desde su creación alcanzan al diez por ciento del fondo, que a esa fecha ha caído a 228 mil millones de dólares.
A fines de julio de 2026, fecha de la última actualización de cotizaciones publicadas por la SP, las ganancias netas del sistema AFP alcanzaban al 13,3 por ciento del fondo y un 9 por ciento de las cotizaciones recaudadas, que a esa fecha acumulaban alrededor de 237 y 337 mil millones de dólares de hoy, respectivamente. Calculada en esa moneda, la tasa interna de retorno, TIR, de los aportes netos de afiliados y fisco al sistema AFP desde su creación, alcanzaba en ese momento 0,6 por ciento anual. Calculada en UF la TIR sube a 1,9 por ciento. Si se agregan al cálculo las reservas técnicas de las pensiones vitalicias adeudadas por compañías de seguros, la TIR sube alrededor de medio punto porcentual. Suponiendo en ambos casos que se recuperan la totalidad del fondo AFP y las reservas técnicas de estas últimas. Considerando las pérdidas adicionales desde entonces y hasta mediados de septiembre de 2026, dichas cifras se han deteriorado levemente.
La historia de los 45 años de existencia del sistema AFP comprueba, una vez más, la falacia del mito fundante del ahorro forzoso, de que los mercados financieros pueden crean valor por sí mismos, con prescindencia del trabajo humano invertido en la producción de bienes y servicios que se venden en el mercado, que al tomar por este acto la forma de valor agregado a los mismos constituye la fuente exclusiva del PIB mundial, descubrimiento de Adam Smith que, al decir de un admirativo Marx, «cambió el curso del pensamiento humano».
En efecto, como se aprecia en las series compiladas por el economista Robert Shiller y actualizadas diariamente por CENDA, la economía mundial se ha desarrollado a lo largo de un siglo y medio a través de más de treinta ciclos «cortos» de unos 7 años en promedio, que a su vez se inscriben en cinco ciclos «seculares» de unos 30 años en promedio, a lo largo de los cuales la economía ha crecido a una tasa cercana al tres por ciento anual, medida por el PIB, trayectoria que los mercados financieros han reflejado a lo largo de sucesivos auges y crisis a través de las cuales ha crecido alrededor de un dos por ciento promedio anual.
De este modo, estas series destruyen el mito que sustenta la canallesca oferta del sistema AFP a sus personas afiliadas. Primero les asustan con la mentira de que sus hijos no serán capaces de sostenerlos en su vejez por el incremento de la edad de la población. Este fenómeno, lejos de una amenaza, es sin duda la mayor conquista de la Era Moderna. Es bien evidente que nadie más que los jóvenes pueden sostener a sus mayores y las economías desarrolladas archicomprueban que el incremento extraordinario de la productividad del trabajo les permite lograrlo en condiciones cada vez mejores con una fracción decreciente de su jornada. Luego les prometen que su magia financiera supuestamente puede hacerlo si les entregan a ellos la parte de sus salarios que destinar a sostener a sus propios progenitores. Los 45 años de ahorro forzoso en el sistema AFP desmienten en forma categórica esta canallada.
El acabar con el desvío al ahorro forzoso de la mayor parte de las contribuciones a la seguridad social es terminar con un abuso gigantesco: desvía mes a mes, año tras año y por lo mismo no regresarán jamás, una parte de los salarios equivalente a un quinto de los ingresos del Estado; principalmente a la propiedad plena de cuatro grandes grupos empresariales Pinochetistas que controlan el sistema a partir de sus compañías de seguros y se han hecho multimillonarios en dólares gracias a ello.
La única excepción han sido los «retiros 10%», cuando en los años 2020 y 2021 por primera y única vez el sistema AFP ha restituido a las personas afiliadas más dinero que el que estas y el fisco le han aportado. Al revés, IMACEI comprueba que, tras la reforma del Presidente Boric, los aportes netos de afiliados y fisco al sistema AFP en lo que va del presente año, igualan el total del año 2025.
Acabar con este abuso, por ejemplo y tal como hicieron todos los países europeos que establecieron sistemas similares en los años 1990 y tal como han propuesto No+AFP, CENDA y el exalcalde Daniel Jadue, autorizando el retorno voluntario al IPS, devolviendo al fisco las cotizaciones aportadas al sistema AFP, que según estas empresas equivale a un tercio del fondo registrado en supuesta propiedad a cada persona afiliada y equivale a los subsidios aportados al pago de pensiones a lo largo de 45 años; y retirar el saldo.
Ello permite a las personas afiliadas retirar cerca de dos tercios de los fondos registrados a su nombre en supuesta propiedad y no elevar su tasa de cotización sino al revés, rebajarla a medida que los aportes empresariales compensan la rebaja en la tasa de cotización salarial.
Permite al Estado duplicar de inmediato las pensiones actuales sin subsidio alguno —las cotizaciones siempre han duplicado el costo total de las pensiones pagadas por el sistema AFP— y rebajar en dos tercios su deuda total, la que ha sido contraída precisamente con el sistema AFP para financiar esos subsidios, al tiempo que ahorrando los subsidios directos que hoy financian cerca de dos tercios de aquellas.
Lo más importante para el país es que, imponer esta medida a los poderosos intereses que se desnudaron en la discusión de los retiros, permitirá resolver la crisis política nacional actual, al restablecer la confianza de la población en la autoridad política democrática, misma que salvaron tras el 18-O, misma que retrotrajeron al impedir del «cuarto retiro» en la víspera de la derrota del «Apruebo».
Acabar con los grandes abusos es el único camino para ello. Como escribió Maquiavelo hace medio milenio en el capítulo IX de El Príncipe —lectura obligatoria de toda persona que conociere al profesor Osvaldo Fernández Díaz (Q.E.P.D)—: la autoridad de El Príncipe reside en su capacidad de enfrentar a los nobles para impedir que abusen del pueblo. Hace justo un siglo, en Chile, el Presidente Arturo Alessandri Palma repetía lo mismo sin cesar sin que nadie le hiciera mucho caso: «No hay excepción a la ley de la historia que conduce a los pueblos a la hecatombe, cuando postergan las reformas necesarias».
El ahorro forzoso de salarios es uno de los principales abusos heredados de la dictadura y agravados durante el sistema democrático. Acabarlo es imprescindible para superar la crisis política.
¡Ahora!
Manuel Riesco
Vicepresidente CENDA, 5 de octubre de 2026
(Ver texto completo de este artículo, con gráficos y cuadros interactivos, en este vínculo)
