
Escalada de violencia en el suroeste de Colombia deja numerosas víctimas civiles y tensión regional
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Una nueva ola de violencia golpea el suroeste de Colombia, donde varios atentados con explosivos y ataques armados registrados en las últimas horas han dejado víctimas civiles, daños a la infraestructura y un aumento de la preocupación en la región.
Al menos siete civiles murieron y otros 20 resultaron heridos tras un atentado ocurrido en el municipio de Cajibío, en el departamento de Cauca.
De acuerdo con información del diario El Tiempo, un cilindro bomba explotó al paso de un ómnibus en el sector conocido como El Túnel. La detonación no solo causó víctimas, sino que también destruyó parte de la vía Panamericana, una arteria fundamental que conecta a Cali con Popayán.
El ataque en Cajibío se suma a una serie de hechos violentos ocurridos en las últimas horas en el suroeste colombiano:
- En el corregimiento de Mojarras, municipio de Mercaderes, otro artefacto explosivo en la vía Panamericana dejó seis personas heridas, entre ellas un menor de edad.
- En Palmira, un carro bomba fue detonado contra el batallón Agustín Codazzi. Aunque no hubo víctimas, el ataque generó alarma; el explosivo fue transportado en un bus escolar con cilindros.
- En Jamundí, hombres armados atacaron con fusil y granada una subestación policial. Según Caracol Radio, no se registraron heridos y la situación fue controlada por fuerzas de seguridad.
- La escalada había comenzado con un atentado frente a la Tercera Brigada del Ejército en el Cantón Militar Pichincha, en Cali, que dejó dos mujeres heridas y daños materiales.
Señalamientos a disidencias armadas
Las autoridades atribuyen estos hechos al autodenominado Estado Mayor Central, una disidencia de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), liderada por alias Iván Mordisco.
Según las investigaciones, los ataques serían una reacción a operaciones militares recientes destinadas a debilitar estas estructuras armadas en la región.
Respuesta del Gobierno y medidas de seguridad
Tras los atentados, el Gobierno nacional realizó un consejo extraordinario de seguridad en Palmira, encabezado por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, junto a la cúpula militar y policial.
El funcionario afirmó que se busca reforzar la presencia de la Fuerza Pública, focalizar las capacidades del Estado y acelerar la captura de los responsables.
Las autoridades también reiteraron que se ofrece una recompensa de hasta 4.500 millones de pesos (alrededor de 1,2 millones de dólares) por información que permita ubicar a alias “Marlon”, señalado como uno de los principales responsables de la ola de ataques.
Un panorama de creciente inestabilidad
La sucesión de atentados en Cauca y Valle del Cauca evidencia un deterioro de la seguridad en el suroeste colombiano, una región históricamente afectada por el conflicto armado.
Mientras continúan las operaciones militares y las investigaciones, las autoridades enfrentan el reto de contener la violencia y garantizar la seguridad de la población civil en corredores estratégicos como la vía Panamericana.
Fuente: El Tiempo, Prensa Latina





