Política Global

Reino Unido: el avance de la extrema derecha alimenta una ola de violencia racista

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 56 segundos

Los disturbios ocurridos en Southampton, Belfast, Liverpool y otras ciudades británicas reflejan un fenómeno que viene creciendo desde hace años: el fortalecimiento de la extrema derecha, el deterioro económico y la utilización de la inmigración como chivo expiatorio de una crisis social cada vez más profunda.  

 

Dos episodios violentos ocurridos en las últimas semanas han desatado una preocupante escalada de disturbios y ataques xenófobos en distintas ciudades del Reino Unido.

El primero tuvo lugar en Southampton, donde en diciembre pasado un hombre perteneciente a la comunidad sij fue acusado de matar a un estudiante británico. Seis meses después, la difusión masiva de imágenes y videos relacionados con el caso en redes sociales reactivó las tensiones. Sectores de la extrema derecha aprovecharon el hecho para convocar protestas, entre ellos Stephen Yaxley-Lennon, más conocido como «Tommy Robinson», figura emblemática del nacionalismo ultraderechista británico.

La convocatoria fue amplificada en plataformas digitales y recibió apoyo de influyentes cuentas vinculadas a la derecha radical internacional. El 2 de junio, cerca de un millar de personas se enfrentaron a la policía en Southampton en una manifestación marcada por consignas antiinmigración.




Pocos días después, el 8 de junio, otro crimen conmocionó al país. En Belfast, un ciudadano sudanés fue acusado de apuñalar a un hombre blanco. La reacción fue inmediata. Al día siguiente, grupos violentos atacaron a la policía, incendiaron vehículos, un autobús y varias viviendas habitadas por inmigrantes. Aunque no hubo víctimas fatales, los hechos provocaron alarma por su carácter abiertamente racista.

Las autoridades investigan además denuncias según las cuales grupos extremistas habían estado recopilando desde hace tiempo información sobre domicilios de personas migrantes y familias de origen extranjero. Varias de las viviendas atacadas figuraban en esas listas.

La violencia se extendió posteriormente a otras ciudades. En Liverpool, manifestantes irrumpieron en un hotel donde se alojaban solicitantes de asilo. En Glasgow se registraron agresiones contra personas por el color de su piel y en diversos puntos del país se desarrollaron concentraciones con consignas nacionalistas y antiinmigración.

El trasfondo de una crisis más profunda

Los disturbios no pueden entenderse únicamente como reacciones a hechos policiales aislados. Son la expresión de tensiones económicas, sociales y políticas que se han acumulado durante años.

Desde la crisis financiera de 2008, los salarios reales de amplios sectores de la población británica han experimentado un prolongado estancamiento. Al mismo tiempo, el déficit habitacional ha elevado los precios de compra y arriendo de viviendas a niveles que muchos trabajadores consideran inalcanzables.

En este contexto, la inmigración se ha convertido en uno de los principales temas de disputa política. Organizaciones de extrema derecha sostienen que los migrantes compiten por empleos, servicios públicos y viviendas, un discurso que ha encontrado eco en sectores golpeados por la precariedad económica.

Sin embargo, numerosos estudios muestran que la economía británica depende cada vez más del trabajo de inmigrantes. El envejecimiento de la población y la escasez de mano de obra en sectores como salud, transporte, agricultura, construcción y servicios han convertido a los trabajadores extranjeros en una pieza fundamental para el funcionamiento del país.

Muchos de ellos desempeñan labores mal remuneradas que la población local suele rechazar o cubren puestos para los que existe una insuficiente oferta de trabajadores británicos capacitados.

El ascenso de Reform UK

La crisis política también ha contribuido al crecimiento de la derecha radical.

El Partido Conservador fue derrotado en las elecciones de 2024 tras catorce años en el poder. Sin embargo, el gobierno laborista encabezado por Keir Starmer ha visto deteriorarse rápidamente su popularidad debido a la persistencia de los problemas económicos y sociales que prometió resolver.

Ese desencanto ha favorecido el ascenso de Reform UK, liderado por Nigel Farage, quien ha logrado canalizar el malestar ciudadano mediante un discurso centrado en la inmigración, la seguridad y la crítica a las élites tradicionales.

Aunque Reform UK se presenta como una alternativa democrática dentro del sistema político británico, diversos grupos de extrema derecha han intentado aprovechar su crecimiento electoral para radicalizar el debate público y promover posiciones cada vez más abiertamente xenófobas.

Lo que hace algunos años era un discurso marginal hoy aparece con mayor frecuencia en redes sociales, manifestaciones y plataformas digitales, donde circulan llamados a restringir drásticamente la inmigración e incluso a expulsar a comunidades consideradas «no británicas».

Miedo e incertidumbre

Para muchas personas migrantes y ciudadanos británicos pertenecientes a minorías étnicas, el clima actual genera una creciente sensación de inseguridad.

Organizaciones de derechos humanos han denunciado un aumento de amenazas, agresiones y discursos de odio. En varias ciudades, familias de origen africano, asiático o árabe han optado por limitar sus desplazamientos por temor a ataques racistas.

Mientras el gobierno intenta contener la violencia y la policía incrementa la vigilancia en zonas sensibles, los recientes disturbios han puesto en evidencia una fractura social que va mucho más allá de los hechos que la desencadenaron.

La pregunta que hoy se hacen muchos británicos es si el país enfrenta episodios aislados de violencia o si está asistiendo al surgimiento de una nueva ola de nacionalismo excluyente capaz de alterar profundamente la convivencia en una de las sociedades más diversas de Europa.

 

Abelardo Clariana-Piga

Corresponsal en el Reino Unido + Redacción del Clarín



Corresponsal en el Reino Unido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *