Gastronomía y Turismo Placeres Culminantes

Sabores de la periferia urbana santiaguina

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«…una ciudad quiero tener
para todos construida
y que alimente a quien
la quiera habitar»
(Santiago del Nuevo Extremo)
Frente a esa sensación de la ciudad deshabitada es necesario volver a recorrer esos lugares que son capaces de aportar a sus barrios convirtiéndose en centros de interés, entre estos hay algunos que deberían tener la categoría de notables por su aporte a la cultura.
En este sentido es que me parece relevante mencionar algunos espacios hospitalarios que se destacan por la calidad de su comida desde productos nobles de mar y tierra, promoviendo vinos con historia, otorgando un servicio profesional en lugares que no son conocidos como polos gastronómicos, teniendo el mérito de llevarnos a visitar la ciudad por la auténtica propuesta que ofrecen.
Nombres como «El quitapenas» en el barrio Cementerios, «El pollo caballo» en Independencia, «Pancho Causeo» en Estación Central,  «La Higuera» en Maipú», «Los compadres paleteados» de San Miguel, «Del Beto» en el Llano Subercaeaux, «Don Peyo» en Ñuñoa, «El Rincón de Azócar» en Macul,  son parte de un imaginario popular que nos remite a la mesa con encuentros familiares o amicales en torno al buen sabor, en donde el motivo es comer y tomar. Todos estos lugares llamaron la atención desde lugares periféricos de la ciudad.
Considerando un contexto gastronómico más exigente, en donde la comida requiere de posibilidades de maridajes que comprenden criterios más contemporáneos destacando el valor de los productos provenientes de nuestros territorios y maritorios, que han logrado junto con el reconocimiento en sus barrios la atención de sibaritas nómades que se atreven a recorrer la ciudad, aparecen varios espacios que vale la pena visitar y conocerlos para entregarse al gozo de sus preparaciones con variedad de maridajes.
Aquí un clásico en el Barrio Club Hípico es el «Ana María, las carnes de caza son su especialidad, en una bella casona acondicionada con espacios interiores amplios. «Casa Brother Wood» en San Miguel, en una casa tradicional vecina a un barrio gitano, destaca con recetas exquisitas que abren posibilidades a su importante carta de vinos, cervezas y destilados. «El Ancla» en una de sus sucursales ubicada en La Cisterna, a metros del Terminal Pesquero entrega una de las mejores cartas nacionales con frutos del mar, con una barra adecuada y vinos para resaltar los sabores. «Bar la Providencia» en calle Isabel la Católica en la comuna de Las Condes, con quizá la mejor carta de piscos nacionales, una excelente coctelería y una carta con preparaciones excelentes como los ostiones laminados y los sanguches de centollon.
Hay una historia que desde la comida nos han invitado a recorrer la ciudad, para encontrar en sus mesas una nutritiva restauración para disfrutar con los amigos, los familiares y los amores, regocijando al ser siempre necesitado de romper con el agobio de un cotidiano a veces no hospitalario. Sentarse en una mesa que es capaz de satisfacer el goce de los sentidos es uno de los gestos amorosos que conmueven de manera digna ese tributo a nuestros placeres más íntimos.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra



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