
Leer a Milton Lee Guerrero es entrar en esa pregunta. Es mirar el Chile de ayer para entender mejor el Chile que todavía estamos construyendo. Es escuchar las voces de quienes estuvieron antes para decidir qué vale la pena conservar y qué debemos transformar. Es aceptar que ninguna generación recibe la historia terminada: cada una la hereda, la discute y vuelve a escribirla.














