
Es más fácil esconder la cabeza en la arena, como los avestruces al percibir peligro, que no ver la complejidad de nuestros problemas y desafíos. La vida y nuestro entorno no es en blanco y negro, sino lleno de grises y colores que representan la diversidad en toda su magnitud. Es por ello que nunca la causa de un problema es una sola, ni tampoco lo es su solución.














