
La cultura del saqueo a manos llenas, las estafas masivas, los fraudes cometidos por altos mandos uniformados y de civil, las mecánicas con las que las cadenas de tiendas cogotean a cacho visto, la compra de políticos por parte de multimillonarios de misa dominical y silicio y las más disímiles maneras que se adoptan para robar, están en el centro de la cultura dominante.














