
La XXIV Marcha del Orgullo, que buscaba celebrar y reivindicar los derechos de la comunidad LGBTIQ+, se vio opacada por un acto de violencia perpetrado por un grupo de al menos cinco encapuchados. Estos individuos no solo agredieron físicamente a los asistentes y activistas, sino que también dañaron la infraestructura del desfile.













