Latinoamérica Medio Ambiente

Condenan a un alto ejecutivo de constructora por asesinato de Berta Cáceres

El 3 de marzo de 2016 fue asesinada Berta Cáceres, ambientalista hondureña y Premio Goldman, el Nobel del medio ambiente. En 2018 fueron condenados siete hombres como autores materiales de su muerte y este lunes 5 de julio se produjo la primera condena contra un alto ejecutivo de DESA, la constructora responsable de la hidroeléctrica contra la que se oponía Cáceres. La familia considera el fallo “una victoria de los pueblos”, aunque sigue apuntando a más responsables.

Cinco años de espera para la primera condena de un actor intelectual en el asesinato de la ambientalista Berta Cáceres. Ha sido contra David Castillo Mejía, ex presidente ejecutivo de la empresa hondureña Desarrollos Energéticos S.A. (DESA).

“Supuestamente David Castillo habría trabajado en la organización y logística para darle muerte a Berta Cáceres”, subrayó Lucía Villars, portavoz del Supremo hondureño.

Castillo había sido acusado originalmente de ser autor intelectual del asesinado, sin embargo, la condena ha sido por cómplice, con unanimidad de votos del jurado. La pena de prisión se conocerá el 3 de agosto.

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David Castillo fue detenido en 2018 en el aeropuerto de San Pedro Sula, cuando pensaba huir del país. Antes, otras siete personas habían sido condenadas por ser los actores materiales del asesinato.

En el juicio se habría reconstruido la relación de los sicarios con Castillo, mostrando mensajes y llamadas en los que se habrían definido todos los asuntos sobre del crimen. El alto ejecutivo de DESA aseguró que es inocente ya que era un buen amigo de Berta Cáceres, sin embargo, el tribunal sostiene que la amistad le sirvió para obtener información sobre la víctima.

La familia de Berta Cáceres continuará buscando justicia

Para la familia, la condena se trata de una “victoria de los pueblos del mundo que han acompañado este proceso, de la comunidad solidaria y de los derechos humanos”, dijo en rueda de prensa Bertha Zúñiga, hija de la asesinada y también activista medioambiental, quien pidió el fin de la construcción de la hidroeléctrica contra la que se oponía su madre.

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En su alocución, Zúñiga leyó un comunicado del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), asociación de la que era presidenta Berta Cáceres.

En el mensaje celebran la condena: “las estructuras de poder no lograron en este caso, corromper al sistema de Justicia, y que la estructura criminal de la familia Átala Zablah, de la cual es instrumento el condenado (Roberto) David Castillo, no logró sus objetivos”.

Desde el entorno de Berta Cáceres no dan por cerrado el caso, y, precisamente, van a continuar buscando la culpabilidad de la familia Átala Zablah, la familia dueña de la empresa DESA.

Más allá del entorno de Cáceres y del Copinh, también han reaccionado desde el Ministerio Público: “Estamos satisfechos (con la resolución) porque obviamente presentamos toda la carga probatoria que demostraba la culpabilidad de (Roberto) David Castillo”, dijo Yuri Mora, portavoz del organismo.

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También reaccionó la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), quien consideró vital “apoyar a los operadores de justicia para que actúen con independencia y con los recursos necesarios”.

Berta Cáceres, Premio Goldman 2015

Según la Fiscalía de Honduras, Castillo solicitó al jefe de seguridad de la empresa, el militar retirado Douglas Bustillo, el asesinato de Berta Cáceres. Bustillo pidió al mayor Mariano Díaz Chávez, instructor de la Policía Militar y miembro de las Fuerzas Especiales, que contratara a unos sicarios.

La sentencia contra Castillo provocó la celebración de miembros del Copinh, activistas y familiares de Berta Cáceres, que incluso bailaron frente al Tribunal Supremo de Honduras.

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Berta Cáceres era una de las activistas de los indígenas lenca, que se oponían a la construcción de la represa hidroeléctrica de Agua Zarca en el río Gualcarque. Consideraban que el proyecto causaría importantes interrupciones en el suministro de agua y alimentos. Además, los constructores no habían consultado a los grupos indígenas de la zona sobre el proyecto.

Cáceres empezó su carrera como activista a principio de la década de 1990, con la oposición a la tala ilegal. Sus esfuerzos para organizar a la comunidad en contra de la represa le valieron en 2015 el Premio Goldman, el Nobel del medio ambiente.

Su asesinato se produjo un año después, el 3 de marzo de 2016, en su casa, en La Esperanza, pese a las medidas cautelares de protección con las que contaba por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En el momento de los hechos estaba durmiendo, y le acompañaba en su domicilio el ambientalista mexicano, Gustavo Castro, quien resultó herido en el ataque.

*Con información de France 24, Reuters y EFE

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