Política Global

Fuerte caída en expectativas ciudadanas en el gobierno Kast marca nueva encuesta Plaza Pública de Cadem

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Una significativa baja en las expectativas ciudadanas sobre el cumplimiento de promesas clave del gobierno Kast quedó en evidencia en la última encuesta Plaza Pública de Cadem, correspondiente a la quinta semana de abril. El sondeo, publicado el 28 de abril, muestra un deterioro marcado en la percepción respecto de la capacidad del Ejecutivo para abordar temas centrales como inmigración, crecimiento económico y seguridad, en comparación con los resultados registrados a mediados de marzo.

De acuerdo con el estudio, uno de los retrocesos más pronunciados se observa en la expectativa de control de la inmigración irregular y ordenamiento de las fronteras. Solo un 41% de los encuestados considera hoy que es “muy o bastante probable” que el gobierno cumpla ese objetivo, lo que representa una caída de 20 puntos en poco más de un mes. Este indicador resulta especialmente relevante dado que el tema migratorio fue uno de los ejes centrales del debate público reciente.

Una tendencia similar se registra en el ámbito económico. Actualmente, un 33% de los consultados cree que el gobierno logrará impulsar un crecimiento superior al 4%, lo que implica una disminución de 19 puntos respecto de la medición anterior. La cifra refleja un deterioro en la confianza sobre la capacidad de dinamizar la economía, en un contexto donde las expectativas económicas suelen influir directamente en el clima de inversión y consumo.

En materia de seguridad, el descenso es aún más pronunciado. La proporción de personas que estima probable que se logre reducir la delincuencia cayó 21 puntos, situándose también en un 33%. Este resultado se complementa con la percepción sobre delitos graves: quienes creen que el gobierno podrá reducir drásticamente los homicidios disminuyeron de 45% a 25%, es decir, un retroceso de 20 puntos. En conjunto, estos datos reflejan un debilitamiento de la confianza en la capacidad de respuesta frente a uno de los problemas más sensibles para la ciudadanía.




El estudio también incorpora preguntas sobre iniciativas legislativas recientes. En este ámbito, un 50% de los encuestados considera probable que el gobierno logre aprobar un proyecto de reconstrucción nacional y desarrollo económico y social. En contraste, solo un 32% cree que podrá avanzar en un proyecto orientado al alivio de la clase media. Estas cifras muestran que, si bien existe cierto margen de confianza en materias específicas, este es más acotado y no alcanza los niveles observados en otras áreas previamente prioritarias.

El descenso en las expectativas ha generado diversas interpretaciones en el ámbito político y académico. Desde la oposición, el diputado Jaime Araya criticó duramente la gestión del gobierno, señalando que “se derrumban” las promesas de campaña y cuestionando las políticas económicas impulsadas. En particular, apuntó a medidas que, a su juicio, benefician a sectores de mayores ingresos, planteando que existe una creciente distancia entre las expectativas iniciales y la percepción actual de la ciudadanía.

Por su parte, el académico de la Universidad Diego Portales, Cristián Leporati, ofreció una lectura centrada en la relación entre expectativas y gobernabilidad. Según explicó, la caída en estos indicadores puede interpretarse como una señal de deterioro en la reputación y credibilidad del gobierno. En su análisis, cuando las expectativas disminuyen de forma sostenida, se instala la percepción de que la administración no cuenta con la capacidad técnica o política suficiente para cumplir sus compromisos, lo que a su vez puede afectar su margen de acción.

Desde una perspectiva analítica, los resultados de la encuesta permiten observar un fenómeno recurrente en la dinámica política: la brecha entre promesas de campaña y percepción de cumplimiento. En etapas iniciales de un gobierno, las expectativas suelen ser elevadas, pero tienden a ajustarse en función de los resultados concretos y del contexto económico y social. En este caso, la magnitud de las caídas sugiere un ajuste rápido y significativo.

Asimismo, los datos reflejan la centralidad de tres ejes —inmigración, economía y seguridad— en la evaluación ciudadana. La evolución negativa en estos ámbitos no solo afecta la percepción de desempeño, sino que también puede incidir en el debate público y en las prioridades legislativas. En particular, la seguridad y la economía suelen ser factores determinantes en la aprobación gubernamental y en la estabilidad política.

En síntesis, la última encuesta Plaza Pública evidencia un cambio relevante en el estado de opinión, marcado por una disminución transversal en las expectativas sobre el cumplimiento de promesas clave. Más allá de las interpretaciones políticas, los resultados plantean un desafío para el gobierno en términos de reconstruir confianza y alinear sus acciones con las demandas ciudadanas, en un escenario donde la percepción pública juega un rol decisivo en la evaluación de su gestión.



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