
Camilo Escalona, medio siglo de historia del socialismo chileno
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El histórico dirigente socialista murió a los 71 años después de una vida enteramente vinculada a la política. Dirigente estudiantil durante la Unidad Popular, perseguido después del golpe, exiliado y posteriormente clandestino bajo la dictadura, Escalona participó en la reconstrucción del Partido Socialista y terminó convertido en uno de los principales arquitectos de la izquierda de la transición. Su trayectoria permite recorrer también las profundas transformaciones experimentadas por el socialismo chileno durante el último medio siglo.
La muerte de Camilo Escalona cierra una de las trayectorias políticas más prolongadas de la izquierda chilena contemporánea. El histórico dirigente socialista falleció la noche de este viernes a los 71 años, después de enfrentar un cáncer de próstata. Hasta sus últimos meses permaneció políticamente activo y ejercía como secretario general del Partido Socialista.
Escalona prácticamente no conoció una vida adulta fuera de la política. Su biografía comenzó mucho antes de que ocupara un escaño parlamentario, presidiera su partido o llegara a encabezar el Senado. Comenzó en los años de la Unidad Popular, cuando siendo todavía estudiante secundario se convirtió en uno de los dirigentes juveniles de aquella época extraordinariamente intensa de la historia chilena.
Había ingresado a la Juventud Socialista en 1969, cuando tenía apenas 13 años. Estudiante del Liceo N°6 de Hombres de San Miguel, en 1972 fue elegido presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago, la FESES, y al año siguiente pasó a integrar el Comité Central de la Juventud Socialista. Tenía 18 años cuando ocurrió el golpe de Estado.
Aquella experiencia marcaría toda su vida.
Tras el 11 de septiembre de 1973 fue requerido por la dictadura. El sacerdote Rafael Maroto contribuyó a que pudiera refugiarse en la Embajada de Austria y posteriormente salió al exilio. Vivió primero en Austria, después en Cuba y finalmente en la República Democrática Alemana. Pero su trayectoria tomó un giro especialmente significativo en 1983: regresó clandestinamente a Chile cuando la dictadura todavía le impedía legalmente ingresar al país. Se incorporó al sector del Partido Socialista encabezado por Clodomiro Almeyda y en 1984 pasó a integrar su Comisión Política en la clandestinidad.
Ese recorrido —Unidad Popular, golpe, persecución, exilio y clandestinidad— pertenece a una generación de militantes de izquierda cuya formación política estuvo determinada por acontecimientos que desbordaron ampliamente las fronteras de la política institucional.
Pero Escalona sería también protagonista de una segunda historia.
De la resistencia a la transición
Con el fin de la dictadura comenzó su larga etapa institucional. Fue elegido diputado en 1989 por El Bosque, La Cisterna y San Ramón y reelegido cuatro años después. Volvió a la Cámara en 2002, esta vez representando a comunas de la provincia de Arauco y la zona del carbón, y en 2005 fue elegido senador por la Región de Los Lagos. Entre marzo de 2012 y marzo de 2013 presidió el Senado.
Paralelamente acumuló una enorme influencia dentro del Partido Socialista. Presidió la colectividad entre 1994 y 1998, volvió a hacerlo entre 2001 y 2003 y nuevamente entre 2006 y 2010. Pocos dirigentes de su generación tuvieron durante tanto tiempo una influencia comparable sobre la estructura interna del socialismo chileno.
Fue un organizador y negociador político antes que una figura construida fundamentalmente desde la exposición pública. Conocía el partido, sus corrientes, sus equilibrios territoriales y sus mecanismos internos. Ese conocimiento lo convirtió durante décadas en uno de los principales articuladores del poder socialista.
Y es precisamente allí donde su biografía adquiere una dimensión que supera el homenaje personal.
Una vida que refleja la transformación del socialismo
Entre el joven que dirigía a los estudiantes secundarios durante el gobierno de Salvador Allende y el presidente del Senado de 2012 hay cuarenta años y también una enorme transformación de la izquierda chilena.
Escalona atravesó prácticamente todas sus etapas.
Perteneció a la generación que vivió la derrota de la Unidad Popular y sufrió directamente la persecución de la dictadura. Participó después en la reconstrucción clandestina del socialismo y posteriormente en el complejo proceso de reunificación y renovación de un partido profundamente fragmentado por el exilio, las diferencias estratégicas y la experiencia de 1973.
Finalmente fue uno de los dirigentes que hicieron del PS una pieza central de la Concertación y de los gobiernos que administraron Chile después de 1990.
Esa trayectoria contiene inevitablemente las contradicciones de aquel proceso.
El Partido Socialista que regresó al gobierno con la recuperación democrática ya no era el mismo que había acompañado a Salvador Allende. La experiencia de la derrota, la dictadura, el exilio y los cambios mundiales de las décadas de 1980 y 1990 modificaron profundamente sus concepciones políticas. La izquierda que había planteado transformaciones estructurales terminó participando de una coalición que privilegió la estabilidad institucional y una política de cambios graduales, manteniendo importantes componentes del modelo económico heredado de la dictadura.
Escalona fue uno de los protagonistas de esa transformación.
Por ello su trayectoria puede ser observada simultáneamente desde el reconocimiento y desde la crítica. Fue un socialista perseguido por la dictadura que regresó clandestinamente a Chile para luchar contra ella; pero también uno de los constructores del sistema político de la transición que posteriormente sería cuestionado desde la propia izquierda y por amplios sectores de la sociedad chilena.
Él mismo reflexionó sobre aquellas tensiones. No casualmente uno de sus libros de análisis político llevó por título Una transición de dos caras: crónica crítica y autocrítica. También escribió Chile: veinte años después y una autobiografía política cuyo título resume el arco completo de su generación: De Allende a Bachelet: una vida política.
Una generación que se va
La muerte de Camilo Escalona tiene por eso una dimensión que va más allá del Partido Socialista.
Con él desaparece otra figura de una generación formada políticamente antes del golpe de Estado y que llegó hasta el siglo XXI ocupando posiciones centrales en la democracia recuperada.
Fue una generación marcada por experiencias hoy difíciles de imaginar para quienes ingresan a la política: militancia adolescente, golpe de Estado, persecución, clandestinidad, exilio, retorno y reconstrucción democrática.
También fue una generación que acumuló un enorme poder durante la transición y que posteriormente debió enfrentar las críticas hacia el modelo político que había contribuido a construir.
Escalona conoció ambas experiencias: la derrota y el poder; la clandestinidad y la presidencia del Senado; el socialismo de Salvador Allende y el socialismo de la Concertación.
Probablemente allí radique la mejor manera de recordarlo.
No solamente como uno de los dirigentes históricos del Partido Socialista ni como el parlamentario que llegó a presidir el Senado, sino como un hombre cuya vida política comenzó siendo adolescente bajo la Unidad Popular y terminó más de medio siglo después todavía dentro del mismo partido.
Camilo Escalona atravesó prácticamente toda la historia contemporánea del socialismo chileno. Y, con sus convicciones, sus aciertos, sus controversias y sus contradicciones, fue también parte de esa historia.
