
La desconfianza se instala en La Moneda: dos de cada tres chilenos no creen que Kast cumplirá sus promesas
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La nueva encuesta CEP entrega una señal política inquietante para el gobierno. Más allá de la aprobación o desaprobación presidencial, el sondeo revela una profunda crisis de credibilidad: un 67% de los encuestados tiene poca o ninguna confianza en que José Antonio Kast cumpla los compromisos que asumió durante la campaña.
A poco más de tres meses de iniciado el gobierno de José Antonio Kast, la principal dificultad que enfrenta La Moneda podría no estar en la economía, en la oposición o en la compleja situación internacional. La nueva encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), dada a conocer este miércoles, sugiere que el problema más profundo es otro: una mayoría de los chilenos simplemente no le cree.
Según el sondeo, un 39% declara tener poca confianza y un 28% ninguna confianza en que el mandatario cumplirá las promesas realizadas durante la campaña presidencial. En total, un 67% manifiesta desconfianza. Solo un 30% señala tener mucha o bastante confianza.
Se trata de un dato particularmente significativo porque mide algo distinto a la aprobación presidencial. Mientras la aprobación refleja una evaluación coyuntural de la gestión, la confianza se relaciona con la credibilidad política, con la percepción de que las palabras del gobernante tienen valor y que sus compromisos serán efectivamente cumplidos.
Y es precisamente ahí donde la encuesta muestra una señal de alarma para el Ejecutivo.
El costo de las promesas incumplidas
La campaña presidencial de Kast estuvo marcada por propuestas categóricas y mensajes de fuerte impacto comunicacional. La promesa de expulsar a cientos de miles de migrantes irregulares, el compromiso de restablecer rápidamente el orden público, la reducción de impuestos para impulsar la inversión y el crecimiento, así como el objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal durante el mandato, formaron parte central de su oferta electoral.
Sin embargo, varias de esas promesas comenzaron a relativizarse apenas iniciada la administración.
Uno de los episodios más comentados fue la declaración del propio Presidente respecto de las expulsiones masivas de migrantes. Kast sostuvo que se trataba de una “metáfora”, una explicación que fue interpretada por amplios sectores como una rectificación de una de sus principales banderas de campaña.
A ello se sumaron las dificultades para cumplir las metas fiscales comprometidas. Hace pocos días, el propio Ministerio de Hacienda reconoció que el equilibrio fiscal prometido no podrá alcanzarse dentro de los plazos anunciados originalmente.
En paralelo, la llamada «megarreforma» económica ha encontrado resistencia tanto en la oposición como en sectores de centro, mientras los recortes presupuestarios en áreas sensibles como salud y programas sociales han generado controversias que han desgastado el discurso gubernamental.
Un problema más profundo que la desaprobación
La encuesta CEP muestra además que Kast registra un 34% de aprobación y un 52% de desaprobación.
Son cifras complejas, pero no extraordinarias para un gobierno que enfrenta dificultades económicas y conflictos políticos. Lo verdaderamente relevante aparece cuando se observa la distancia entre aprobación y confianza.
Un gobierno puede ser criticado por sus resultados y aun así mantener una reserva de credibilidad. Puede existir la percepción de que los objetivos son correctos aunque los resultados demoren.
Lo que refleja la CEP es algo diferente: una mayoría significativa no solo cuestiona la gestión, sino que duda de la sinceridad o viabilidad de los compromisos presidenciales.
Esa diferencia es crucial.
La desaprobación puede revertirse con mejores indicadores económicos o con éxitos políticos. La pérdida de confianza suele ser más difícil de recuperar porque afecta la relación básica entre gobernantes y ciudadanía.
La política de las expectativas
Las cifras también pueden interpretarse como una consecuencia de la enorme expectativa generada por la campaña presidencial.
Kast llegó al poder prometiendo cambios rápidos en materias particularmente sensibles para la población: seguridad, migración, crecimiento económico y control del gasto público.
Sin embargo, los primeros meses han mostrado que muchas de esas transformaciones enfrentan límites institucionales, restricciones presupuestarias y resistencias políticas que dificultan su implementación.
La distancia entre las expectativas creadas y los resultados observados comienza a traducirse en frustración ciudadana.
En ese contexto, la encuesta CEP parece registrar un fenómeno que otras mediciones han insinuado durante las últimas semanas: la percepción de que el gobierno prometió más de lo que realmente podía cumplir.
Una advertencia para La Moneda
El dato del 67% de desconfianza debería ser leído en La Moneda como una advertencia estratégica.
Los gobiernos suelen concentrarse en las cifras de aprobación porque son las que dominan el debate público. Sin embargo, la confianza es un indicador más estructural y suele anticipar tendencias futuras.
Cuando una mayoría de ciudadanos deja de creer en las promesas de una administración, cada nuevo anuncio pierde eficacia política. Las iniciativas gubernamentales generan menos adhesión, los mensajes tienen menor impacto y los costos de los errores se vuelven más altos.
La CEP muestra que ese proceso podría estar comenzando.
A tres meses del inicio de su mandato, José Antonio Kast enfrenta un escenario complejo: no solo debe convencer a los chilenos de que sus políticas son correctas. Antes que eso, debe convencerlos de que realmente cumplirá lo que prometió.
Y según la principal encuesta de opinión pública del país, hoy la mayoría no está convencida de ello.
Simón del Valle
Fuentes: Encuesta CEP N.º 96, El País Chile, La Tercera, Cooperativa.





