
Si Lenin se hubiera propuesto ser uno de los profetas de la era capitalista, no lo habría conseguido con tanta precisión como hoy podemos ver que resultó. El capitalismo adquiere una nueva dimensión imperialista. Se trata del tecnoimperialismo –al que Yanis Varoufakis considera un tecnofeudalismo– al que sirven de escolta el imperialismo de las finanzas y el imperialismo














