
No es un problema de cifras. Impedir la entrada de ayuda humanitaria, visualizar el hambre como un éxito militar y político, sobrepasa la imaginación. Insensibles al dolor, sus tropas, sus dirigentes, al igual que el pueblo alemán durante el Tercer Reich, sabedores de los campos de exterminio, las cámaras de gases, las torturas, seguros de ganar la guerra, eran














