
Chile va camino de convertirse en el Reino de la Mentira. Un lugar donde ya no importa si algo es verdadero o falso, sino si encaja o no con nuestras emociones, prejuicios o intereses. Y cuando la verdad se vuelve irrelevante, se derrumba el fundamento sobre el cual se construyen la convivencia, el respeto mutuo y las instituciones democráticas.














