
Pero lo que es constante en la Vida Social de este diario es su vocación elitista. Se trata de un espacio privilegiado de la casta, ahora más juvenil, pero en que mucho se repiten los mismos nombres y apellidos de la década del 60 y del 70, ahora en las fotos de sus hijos y herederos ejerciendo las mismas funciones de sus progenitores.














