Las naciones del grupo de las mayores siete economías del mundo (G-7) acordaron eximir a las empresas multinacionales de Estados Unidos del impuesto mínimo global, un triunfo para el gobierno del presidente Donald Trump,
La Plataforma Internacional por los Derechos Humanos emitió una contundente declaración pública en la que condena enérgicamente el reciente ataque de Estados Unidos contra instalaciones nucleares de la República Islámica de Irán. Según la organización, esta agresión, promovida por el complejo industrial militar norteamericano, constituye un crimen internacional sancionado
Tío Donald logró algo impensado, dejar en claro quien es el amo y quien el vasallo, las decisiones se toman en Washington y no en Tel Aviv, como a menudo lo parece. Vamos a ver como le va en esta pulseada con su propia gente, ya que los mentados “neo con” están nada de contentos, negarles su guerra, su anhelada guerra, lo sienten como una traición
Pese al acuerdo promovido por Donald Trump, ambos países reanudaron ataques cruzados acusándose mutuamente de violar el cese de hostilidades. El conflicto, iniciado el 13 de junio, ya ha dejado cientos de muertos y graves daños a infraestructuras civiles y nucleares.
El presidente de Estados Unidos proclamó el fin de la “Guerra de los 12 días” con una tregua entre Irán e Israel, pero el conflicto deja cientos de muertos, una frágil estabilidad regional y profundas críticas al unilateralismo estadounidense. El brasileño Celso Amorim advierte que el orden mundial ha colapsado y llama a los BRICS a asumir un rol protagónico.
El bombardeo estadounidense a instalaciones nucleares iraníes marca un punto de no retorno y abre un escenario de guerra abierta entre Washington y Teherán, con consecuencias imprevisibles para Medio Oriente y el mundo.
El ataque sorpresa de Israel a Irán el 12 de junio no solo violó normas internacionales: desató una guerra sin precedentes cuyas consecuencias podrían redibujar el mapa político del Medio Oriente. Estados Unidos apostó por un golpe fulminante para instalar un gobierno amigo en Teherán, pero el plan fracasó. Hoy, Israel enfrenta su peor crisis militar, con ciudades bajo
En su segundo mandato, Donald Trump ha profundizado la polarización y desatado una ola de protestas sin precedentes. La marcha “No Kings” y la militarización de Los Ángeles reflejan el creciente rechazo ciudadano a un gobierno que opera cada vez más como un régimen autoritario. La indignación, antes esporádica, ahora se transforma en resistencia sostenida.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abandonó de manera anticipada la Cumbre del Grupo de los Siete (G-7), que se celebra en las Rocosas de Kananaskis, Canadá, debido a que el conflicto entre Israel e Irán se intensificó. Antes, el mandatario publicó en redes sociales que Teherán debía ser desalojada inmediatamente.
Cientos de miles de manifestantes– los organizadores dicen que millones– realizaron ayer más de 2 mil actos de protestas en los 50 estados de Estados Unidos, en la expresión más grande de repudio y resistencia contra las políticas de Donald Trump desde que comenzó su segundo periodo presidencial.