
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Beijing para iniciar una visita oficial de dos días a China, en un viaje cargado de simbolismo político y tensiones geopolíticas. Se trata de la primera visita de un mandatario estadounidense a China en casi una década y ocurre en un contexto especialmente delicado: una tregua comercial aún inestable














