
La iniciativa ha sido calificada como un delirio autoritario de parte del Ejecutivo, porque concentra poderes excesivos en el presidente de la República. Ello altera derechos adquiridos y distorsiona la vida normal de la ciudadanía, que creía que las secuelas del pinochetismo habían quedado atrás, total y definitivamente, y se encuentra ahora con la misma desgracia.




