La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, encomió el arresto realizado en París el 16 de mayo de Félicien Kabuga, acusado de haber sido uno de los líderes del genocidio cometido en 1994 contra la etnia tutsi en Ruanda.

 

“El arresto de Félicien Kabuga, 26 años después de sus presuntos crímenes, pone de manifiesto el largo alcance de la rendición de cuentas en materia de delitos internacionales. Nadie que cometa un delito internacional debería pensar que con el paso del tiempo podrá eludir la acción de la justicia y que sus crímenes quedarán impunes”, afirmó Bachelet.

 

Kabuga había sido imputado en 1997 por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (ICTR, por sus siglas en inglés) por siete cargos, entre los que figuraban los delitos de genocidio, complicidad para cometer genocidio e incitación pública y directa a la comisión de genocidio. Todas las acusaciones estaban vinculadas a los crímenes perpetrados contra los tutsis en Ruanda.

 

Según el pliego de cargos, Kabuga, en unión de otros agentes, habría usado la emisora Radio Télévision Libre des Milles Collines para fomentar el odio étnico entre los hutus y los tutsis en Ruanda.

 

Asimismo, se imputa a Kabuga el delito de haber creado, en unión de otros agentes, el Fondo Nacional de Defensa para recaudar fondos con miras a proporcionar apoyo económico y logístico a la milicia Interahamwe, que coordinó las matanzas de tutsis, durante las cuales también fueron asesinados algunos hutus y otras personas que se oponían al genocidio.

 

“Puesto que seguimos asistiendo hoy en día a la difusión de noticias falsas, mensajes de odio étnico y racial, y de incitación a la violencia, el caso de Kabuga y la repercusión de la propaganda transmitida por Radio Télévision Libre des Mille Collines constituyen un severo recordatorio de las consecuencias que ese lenguaje puede tener y de por qué es tan importante combatirlo”, señaló la Alta Comisionada.

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Bachelet también hizo hincapié en la profesionalidad y determinación del Fiscal Serge Brammertz y su equipo del Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales, así como en la meticulosa labor llevada a cabo por las autoridades francesas y los esfuerzos de los cuerpos policiales de otros Estados que colaboraron para lograr el arresto de Kabuga. La Alta Comisionada añadió que los últimos sucesos eran también resultado de la decisión del Consejo de Seguridad de crear el Mecanismo Residual Internacional, a fin de proseguir y concluir la labor del Tribunal Penal Internacional para Rwanda, cuyo mandato llegó a  término el 31 de diciembre de 2015.

 

“Por último, aunque no es lo menos importante, quisiera rendir tributo a las numerosas víctimas del genocidio de Ruanda, que han esperado muchos años para llegar a ver que Kabuga y otros siete reos imputados por cargos similares, que todavía se encuentran prófugos de la justicia, tendrán que responder ante los tribunales de las gravísimas acusaciones formuladas en su contra”, agregó Bachelet.

 

“Esperamos que este éxito refuerce el compromiso de todos los Estados de adoptar las medidas necesarias para averiguar el paradero de los otros siete imputados, con miras a que ellos también sean llevados ante los tribunales”.

Fuente: ONU

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