Vladimir Putin, gracias a la reforma actual de la Constitución, aprobada por la Duma y refrendada por medio de una consulta popular, en la cual el SÍ a la propuesta de Putin los ciudadanos la apoyan con más del 78% de los votos, posibilita que Putin pueda gobernar hasta el año 2036.

El proyecto de Putin logra sintetizar la historia de Rusia, (desde los zares hasta los bolcheviques). En apariencia, su popularidad está lejos de ser un enigma, pues puede explicarse gracias a que este mandatario logró devolver el orgullo nacional y la dignidad a los rusos que estaba por los suelos en los decenios de los 90.

Antes del primer triunfo de Putin, en las elecciones del año 2000, nadie creía que este funcionario de la KGB iba a poder lograr la superación del desprecio de las potencias occidentales, que clasificaban a la Rusia como un país secundario y sólo productor de materias primas, (gas natural y petróleo).

La OTAN, creada para proteger a Europa de la entonces Unión Soviética, empezó a conquistar a las ex Repúblicas del antiguo imperio soviético, que ya había integrado a los países europeos, independizados de la hegemonía del Partido Comunista: Polonia, Hungría, Checoslovaquia, (que se separó entre checos y eslovacos), Estonia, Letonia, Lituania, países que pasaron por gobiernos de transición y que luego se situaron en la ultraderecha política).

Los rusos denominaban a las ex Repúblicas “los extranjeros cercanos”, pero aún tenían muchos lazos con aquellos países recién independizados. Los occidentales, para lograr la aprobación de Rusia con respecto a la unidad de las dos Alemanias, lograron la promesa de que la OTAN no se extendería a las inmediaciones de Rusia.

Vladimir Putin fue muy bien recibido por el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien logró decir que ´había visto el alma pura y sincera´ del Presidente de Rusia. (Hay que recordar que Putin fue el primer Presidente del mundo quien solidarizó con el gobierno de Estados Unidos con motivo del gran atentado a las Torres Gemelas, en Estados Unidos); era tal ahora el “amor” de occidente por Rusia que llegó hasta ofrecerle su ingreso a la OTAN.

El Presidente de Rusia tiene la habilidad de identificarse con las principales fuerzas del pueblo ruso, tanto del antiguo zarismo, como de la URSS, hasta la Rusia moderna. Una de las claves de su éxito dice relación con la alianza estrecha entre la religión ortodoxa y el poder del Estado. (Putin contó, en alguna ocasión, que su madre lo había bautizado en secreto, en plena dictadura de Stalin). Las relaciones entre el patriarca de la iglesia rusa y Putin son muy estrechas: el mandatario ha participado de la celebración de la Pascua ortodoxa, entre otras ceremonias. No es extraño que las reformas constitucionales contengan una invocación a Dios y, además, el reconocimiento, entre otras medidas, de que el matrimonio sólo se dé entre un hombre y una mujer, (Putin ha asegurado que, durante su gobierno, jamás se aprobará una ley que permita el matrimonio entre personas del mismo sexo).

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Una vez producido el derrumbe de la Unión Soviética, una avalancha de personas se adhirió a la iglesia ortodoxa, así no fuera necesario que todos ellos creyeran en Dios, en el paraíso o en el infierno. La práctica religiosa se constituyó en elemento de refugio frente a las dificultades y dolores que el pueblo ruso ha padecido a través de su historia, desde en la época de los zares hasta ahora.

Durante la Segunda Guerra mundial el pueblo soviético fue el que más pagó en vidas humanas especialmente la derrota al nazismo. Putin ha sabido aprovechar muy bien el gran potencial de popularidad que aporta la celebración del Aniversario del triunfo de la Gran Guerra Patria.

Actualmente Rusia, amenazada por las ex Repúblicas que conformaban la Unión Soviética, no ha podido utilizarlas como tapones, que podrían evitar que las fuerzas militares de la OTAN pudieran atacarlos a pocos kilómetros de Moscú: Ucrania y su capital Kiev, existe desde la fundación de la república de los zares hasta la Unión Soviética, y era el granero de Rusia. Los intentos de Kiev ahora, de acercarse a la Unión Europea y a la OTAN conlleva una gran peligrosidad para Putin. (si se quiere buscar una equivalencia, habrá que recordar los misiles que Kruchev instaló en Cuba, a cien kilómetros de Miami, pues ninguna potencia puede aceptar algo tan peligroso para su subsistencia como nación).

A pesar de que, económicamente, el PIB de Rusia es equivalente al de un estado de Estados Unidos, sin embargo, Putin ha logrado desarrollar un poderoso ejército y marina, con armamento muy sofisticado, apertrechados con la mejor tecnología militar que ha podido convertir a Rusia en una potencia militar de gran envergadura a nivel mundial.

Vladimir Putin tiene la llave de la venta y transporte de gas natural y, en cada invierno, Alemania y los demás países de Europa tiritan de miedo ante la posibilidad de que Rusia pueda cerrar la llave, (dicho sea de paso, tiene su trayecto por Ucrania). Donald Trump, con su ignorancia e insolencia recordó, en la última reunión de la OTAN, que Alemania era dependiente de Rusia y que, a su vez, los germanos aprovechaban de la OTAN, en gran parte financiados por Estados Unidos.

 

(En el próximo artículo analizaremos la Unión Euro-asiática, impulsada por el gobierno de Putin).

 

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

06/07/2020

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