
Codelco: se lo devoran a mordiscos
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El nuevo gobierno inició su gestión con una elaborada campaña de estridencia denunciativa: “Chile se cae a pedazos”, “Los migrantes tienen las fronteras abiertas”, “El Tren de Aragua tiene carta de residencia en Chile”, “Codelco es un desastre”(voceado además por radios como BioBio). En fin, la hipérbole era creativa y fulminante, como si la campaña presidencial estuviera en pleno fervor, el lenguaje no se filtra ni se modera, tampoco se respalda con responsabilidad.
Una de esas euforias irresponsables le costó la salida a la vocera Sedini, pero la cosa siguió profundizando derivaciones más contundentes en términos de políticas de fondo. Es así como el nuevo vicepresidente del directorio de Codelco, señor Fontaine, anuncia la nueva política de convenios con privados para explotar yacimientos que son exclusivos de la minera estatal. Claro que con la variante que los privados poseerán más del 51% de los votos en la asociación y Codelco queda como socio minoritario, a pesar de ser el propietario en derecho. Fontaine pone al propietario por debajo del aportador de capital. Todo lo contrario de lo que instaló como política para nuevas inversiones el gobierno de Boric, que exigía una participación mínima del 51% para la estatal.
Está es la nueva forma de mordisquear la soberana propiedad pública de una empresa Estatal como lo es Codelco, aunque sea formalmente, porque ya se ha ido privatizando desde el Directorio hasta las subcontrataciones, con empresas privadas, de más del 50% de sus operaciones mineras directas y de asesorías “expertas” externas.
Ese eslogan, de “Codelco debe ser privatizado”, que han levantado agentes de la derecha, no ha encontrado piso favorable, a pesar del empeño publicitado urbi et orbi. Entonces, los estrategas más sutiles, van realizando una operación disimulada: la incorporación de empresas privadas que aportan capital, sosteniendo está estrategia en la lógica que Codelco está muy endeudado.
Chile ya concedió a los privados dos tercios de los yacimientos más ricos en términos de ley minera, ahora van por conceder la tajada que falta y lo hacen a expensas de Codelco.
El problema es que Codelco puede realizar esas explotaciones por cuenta propia, si sus tomadores de decisión así lo quisieran, Pero no lo quieren.
Codelco, como socio minoritario, pierde la capacidad de controlar la empresa y sus decisiones. Es decir no controlará como se invierte y como se remunera , a dónde van los capitales, con quienes establece contratos y en qué forma se vende el producto.
Además de estos problemas, los privados tienen a desviar sus excedentes hacia afuera, lo que implica que los chilenos ya no controlarán el destino reproductivo del capital acumulado, cosa que hemos podido comprobar con la historia de los inversionistas mineros nacionales e internacionales.
Esa fue la gran lucha de los viejos políticos, para alcanzar mayor tasa de inversión en Chile de los excedentes productivos, hasta llegar a la “chilenización” y “nacionalización”, entre los años 60 y 70 del siglo pasado.
Está transferencia de capitales hacia los accionistas externos, ha seguido la misma tendencia secular. Las políticas de estímulo a la inversión ( como fue en Nuevo Trato”, durante el gobierno de Ibáñez, 1955) , en que se rebajaron impuestos a cambio que esos recursos aumentaran la inversión de dichas empresas mineras. Eso no aconteció. La misma política de inversiones extranjeras de la dictadura de Pinochet, han terminado en una perdida para el país, si se considera el balance final de lo invertido con los recursos extraídos.
Se ha crecido, qué duda cabe, Pero a largo plazo ha constituido un crecimiento empobrecedor.
Los minerales se agotan y los capitales se dirigen a otras economías. Ni siquiera se hacen cargo por compensar al país por los daños ambientales que dejan instalados. Más de 800 relaves proliferan en las regiones mineras, el perjuicio se devela con el fenómeno de “El niño”, con las filtraciones y desbordes de material que se infiltra en las napas subterráneas, convirtiendo los flujos hídricos en tóxicos para consumo humano y agrícola.
Tratar esos relaves es imposible, pues los costes superarían largamente el beneficio obtenido como consecuencia de su explotación (para qué hablar de la tributación, cuya efectividad ha sido ilusoria más que real).
Las únicas veces que Chile sacó ventajas sobre estos convenimientos con empresas extranjeras, fue el el “Acuerdo de Washington el 8 de mayo de 1951 y en la “segunda fase de la chilenización 1969.
El trato con los chinos en el gobierno de Lagos, dio como resultado una gran pérdida para el país (Asociación entre Codelco y la China Minmetal Corporación, 2005).
Las entregas de recursos a empresas privadas en tiempos de la Concertación y de Piñera, han constituido pura pérdida en el balance global. Eso queda demostrado si se sigue el historial de la “Disputada de las Condes”, que explotó ese yacimiento por más de dos décadas y nunca pagó impuesto alguno. Las inversiones que llegaron con la Concertación lo hicieron con la misma normativa dejada por Pinochet, Pero durante el gobierno de Aylwin se cambió la base tributaria de “renta presunta” a “renta efectiva”, con lo cual se abrieron todas las compuertas a las más de 10 fórmulas que aplicaron los inversores para reducir utilidades y pagar menos ( o ninguno) impuestos.
Solo en dos empresas, que se constituían como sociedades anónimas, se pudo controlar su gestión económica, y fueron las que tributarían efectivamente ( una tributación mínima, pero algo le cayó a las arcas fiscales.
Todas las más de dos docenas de empresas mineras restantes se inscribieron como empresas medianas y esas quedaron exentas de fiscalización.
Durante el boom de las materias primas ( 2003-2013), Codelco aportó más dinero al Fisco que las mineras privadas en su conjunto, y eso que Codelco representaba sólo un tercio de la producción total de cobre.
Gracias a los extraordinarios precios actuales del cobre es que los privados están aportando más recursos al Fisco, también gracias al nuevo Royalty van goteando más dineros al gobierno central y a las regiones, Pero si esos precios del mineral volvieran a tasas normales, nuevamente la tributación casi desaparecería, pues se conserva la misma normativa tributaria de renta efectiva con las más de 10 tretas para descontar utilidades y transferir recursos.
Está privatización velada de Codelco, es una operación de asalto, elaborada meticulosamente por todo el estamentos directivo y empresarial vinculado a la minería, desde los tiempos de Pinochet, pasando por todo el periodo democrático.
Aylwin y Frei R.T. tramitan el ceder más de 300 mil hectáreas de pertenencias mineras de Codelco a inversionistas extranjeros, todas de alta ley de contenido cobre. Cambian su normativa tributaria ( a renta efectiva), como señalamos antes y cambian la composición del directorio de Codelco hasta dejar al Fisco casi en total prescinden para influir sobre sus políticas. Quisieron imitar la estructura jurídica de una sociedad anónima independiente.
Con toda esta gestión autónoma de Codelco, este gobierno culpa a la empresa por su endeudamiento y por sus magros resultados. No consideran que Codelco ha debido enfrentar el agotamiento de la producción en Chuquicamata y El Teniente, obligando a tunelizar la explotación futura, lo que explica sus altos costos operativos y su endeudamiento coyuntural.
Mientras que los privados gozan de yacimientos de alta ley y más bajo costo de extracción.
Esto de deslegitimar a la productora estatal, viene de largo tiempo. Se puede ver la dura discusión en el Congreso sobre la constitucionalidad de los derechos de propiedad de la riqueza del subsuelo por parte del Estado chileno.
Los estudios pagados por el Consejo Minero al jurista Francisco Cumplido para defender la tesis de que el Estado chileno gozaba de un “derecho impropio” sobre los bienes del subsuelo (propiedad imperfecta), y que este derecho solo se legítima mediante una Ley tramitada en el Parlamento, derecho que se consagra en una concesión autorizada. Solo ahí se constituye en un derecho de propiedad efectivo. Esta tesis lo que buscaba era corroborar la ley Piñera de “propiedad absoluta” de las empresas privadas, ya no como concesión sino como “propiedad perfecta”.
Es decir Codelco es un propietario perfecto de los yacimientos, solo cuando se autoriza por el Parlamento su explotación, en el mismo estándar de las empresas concesionadas privadas.
Esto es poner al derecho público sobre los recursos mineros al filo de la inexistencia de ese derecho soberano.
Es de esta manera como se ha ido pavimentando el camino hacia la privatización de una empresa que ni los militares, con toda su euforia privatizado ra, se atrevieron a enajenar. El grupo más nacionalista de los uniformados se dieron cuenta que “más valía un pájaro en la mano que cien volando”. Y para el financiamiento público Codelco es el “pájaro en la mano”.
Con estas modalidades de privatización, lo que está detrás es un negocio tan millonario que es en verdad el “ sueño saudita” para los empresarios chilenos. Puede que inviertan en exploración (casi todos esos yacimientos ya cuentan con exploración primaria) y en construcción de capital industrial, pero eso es nada comparado con la apropiación de una infinita riqueza contenida en el subsuelo. Billones de dólares están esperando ser extraídos, no solo en cobre, sino en una variedad de minerales mucho más valiosos que el cobre ( sin menospreciar al cobre, cuyo precio futuro llegará a valores nunca solados).
Esa es el hambre de riqueza fácil que ha aflorado en los empresarios nacionales y extranjeros (más bien viene de los tiempos del señor Santos Ossa, que exploraba para luego conceder).
Hoy, el señor Fontaine inaugura su reinado en CODELCO firmando una explotación minera ( “Puntillas”) con tres consorcios privados (Pucobre), dónde Codelco se queda con el 40%, es decir es un socio minoritario para las decisiones estratégica. Es decir, esa explotación queda en manos privadas, siendo el yacimiento propiedad de Codelco.
Seguirán despistando al animal, hasta sus osamentas.
Hugo Latorre Fuenzalida
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