Cuando se da una mirada al panorama nacional y mundial, pareciera que el tema de lo propiamente humano se ha dejado de lado y prevaleciera el puro interés de los que están por sobre lo humano.
El historiador Arnold Toynbee en su “Estudio de la historia”, planteaba que las sociedades pasan por etapas que asemejan a los organismos: 1) una fase creativa, 2) una fase de civilización o de madurez estable y 3) una fase de decadencia.
La Constitución es una invención moderna, heredera de la idea de Rousseau acerca de la soberanía de la ley. Es decir es la forma de “contrato” que se dan los ciudadanos para vivir en un espacio, constituyendo una “comunidad”.
El 1% de los más ricos se apropiaba del 30% del ingreso hace 15 años, pues ahora, en tan corto plazo, ya se llevan para sus arcas el 50% del ingreso nacional. Los restantes 99% de la población debe conformarse con el otro 50% del ingreso, que si lo desglosados más finamente, nos daremos otra palmada en la frente, pues si agregamos la suma del 20% más rico, nos
“Salgan de mi playa” ha sido la expresión simbólica de la prepotencia que exhiben los chilenos adinerados. Las pobres gentes, esos ciudadanos chilenos sin propiedades, más que su trabajo, han debido sufrir los traumas del desprecio, la ofensa y la expulsión, sin chistar.
“El Estado soy yo”, decía Luis XIV, en la misma Francia de Napoleón. El 20 de enero Trump lanzó una chorrera de decretos en los primeros minutos de su mandato, decretos que más parecen un deseo de venganza, pues nombra en las carteras a fulanos que han actuado justamente en contrario de lo que sus ministerios se proponen.
El actual gobierno adolece de prolijidad en los procedimientos, como queda evidenciado en el intento de compra de las casas presidenciales de los ex presidentes Allende y Aylwin.
La paja en el ojo ajeno y la viga en propio, es lo más común en estos moralistas de la derecha. Pero como son abusivos desde siempre, entonces la Ley del embudo es su lógica de supremacistas históricos: la parte ancha de la ley para nosotros y la parte más estrecha para los demás.
De esta forma las damas que aspiran a financiar sus “carreras” en postulaciones de cargos de elección popular, se las están ingeniado para lucrar con lo que tienen, sus encantos intimos