
Hace sesenta años, la lunita tucumana entró en una larga penumbra, porque parecía saber del largo caminar de miseria, penas e incertidumbre que dejaría en las sombras a buena parte de la provincia del noroeste argentino. Pero esta semana, a partir del 22 de agosto, miles de antorchas vuelven a iluminar el cielo sobre la capital, San Miguel de Tucumán, y sobre muchos









