Estamos asistiendo a una crisis del capitalismo que necesariamente tendrá efectos en toda la humanidad porque la probabilidad más alta es que se resuelva a los tiros. O a misiles y drones.
Hay que volver con una alternativa cierta, que sea convocante y que no aleje a los que son los actores determinantes en la historia. Fortalecer un proyecto que se inicie en la soberanía popular, que millones estén dispuestos para los cambios urgentes. Desbordar el parlamento con consultas populares.
Carney reforzó su argumento citando a Václav Havel, quien explicó cómo los sistemas abusivos se sostienen porque todos aceptan su narrativa y “ponen el cartel en la vitrina”. Cada cartel es una renuncia individual: no me meto, no es mi problema, mejor no provocar. Pero basta que uno se atreva a retirar ese cartel para que otros lo sigan. El abuso no se derrumba de golpe;
Al ignorar la Revolución Neolítica y las grandes civilizaciones como fundadoras de estas estructuras de poder, el pensamiento decolonial corre el riesgo de convertirse en una ideología selectiva: antioccidental pero acrítica con el resto. Celebrar a Rusia y China como contrapesos sin cuestionar cómo reproducen esclavitudes modernas o jerarquías globales es, en el fondo,
El enfrentar la canallada que se prepara contra el pueblo trabajador migrante es el primer punto, inmediato, urgente, imperioso, del programa de esta formidable coalición progresista y democrática de Chile.
El pasado 24 de enero de 2026 el diario El Mercurio, en destacado reportaje de media página, publicó "Inmobiliaria pide indemnización de $ 34 mil millones por fallido proyecto de parque Pümpin en Valparaíso", demanda radicada en el 3er Juzgado Civil de esa ciudad.
No hay duda de que el nuevo gobierno enfrentará una severa oposición en las calles y en el Parlamento, donde la mayoría derechista será muy feble. Sin embargo, muy conveniente sería que no sean los mismos y desacreditados políticos del centro y de la izquierda los que protagonicen estas acciones. En este sentido, deberían ser los nuevos rostros llegados al Parlamento, por
En estos tiempos de zafacoca, nada funcionaría en Chile, sin la coima. ¿O usted discrepa? Vieja y mañosa institución, dentro de la clandestinidad, la cual surge para aceitar los engranajes de las relaciones comerciales, políticas y sociales. Toda una intriga
Esta es una concepción de la seguridad profundamente restrictiva: seguridad entendida exclusivamente como control del orden público. No como seguridad social. No como derecho al bienestar, a la salud, a la educación, a una vida digna. No como igualdad ante la ley ni como cohesión social. Seguridad, en este marco, es sinónimo de vigilancia, disuasión y castigo.
Hay momentos históricos en que el barniz se cae y lo que queda a la vista no es la democracia, ni la institucionalidad, ni el “orden basado en reglas”, sino el poder desnudo, asustado y golpeando para no caer. Eso es lo que hoy se está viendo en Estados Unidos.