
Mientras la necropolítica se adueña de la realidad y el dolor social se expande, el pensamiento crítico se ha caracterizado por enfrentar una visión pesimista, en la cual no hay salida. Sin dejar de lado la verdad que conlleva siempre exponer los hechos en su crudeza, apela a la acción colectiva; reivindica la esperanza.









