Si alguien todavía tenía dudas, esta semana el gobierno decidió despejarlas con entusiasmo: no basta con ganar una elección para saber gobernar. Y lo que hemos visto no es una mala semana, es un recordatorio bastante brutal de eso.
Como existe una censura asolapada, pronto se obligará al niñato Iván Poduje a mantenerse callado. A enterrar su estilo provocador, bajo un sauce llorón. A reconocer su liviandad al expresar sus críticas al gobierno, que como El Titanic, empieza a hundirse en el océano de la desesperanza
Mientras tanto, no queda más que asumir el tener un presidente que cree que ranitas, pirgüines y un área húmeda hace un humedal o que las aguas de un río se desperdician porque caen al mar. Alguien con ese nivel de poder e ignorancia, en vez de risas, debería generar comprensible temor.
Sobre todo, si fue electo con casi el 60% de los votos.
Sospeche de quienes digan que no es posible que la gente se autoorganice. Haga sus propuestas, discuta, proponga, meta la cuchara y levante sus propios candidatos. No les crea a quienes digan sin base alguna de que eso sería hacerle el juego a la derecha, que eso es anarquía o una actitud antidemocrática.
La última columna del académico Hugo Herrera de la UDP, “La izquierda chilena entre el fabianismo y la inflexión tercermundista”, intenta presentarse como una defensa del concertacionismo frente a la "deriva moralizante" del eje PC-FA, pero termina revelando una incoherencia mucho más profunda: exige un Estado desarrollador que su propia opción política niega.
El patrón ideológico es mucho más revelador que la simple idea de “evaluación de programas” y “ajuste fiscal”. No estamos frente a un recorte neutro: hay una visión ideológica bastante clara sobre qué Estado se quiere reducir, a quiénes se quiere privilegiar y qué tipo de sociedad se considera deseable.
Este gobierno de Kast y sus ministros —en particular la troika formada por el ministro de Hacienda Jorge Quiroz, a quien sectores de su propio oficialismo describen como un “elefante en una cristalería”— actúa junto a Claudio Alvarado (Interior) y José García Ruminot (Segpres) como la verdadera vanguardia de la reacción neoliberal.
Hemos sabido que Poduje informa que está buscando un acuerdo con el Ejército para utilizar algunos terrenos ocupados por esa institución, en los cuales se edificarían viviendas sociales: algo es algo. Respecto de la falla de San Ramón, entendemos que el preventivo proyecto de Orrego que modifica el PRMS, tiene resistencias por parte de quienes desean utilizar esas
Haría bien el gobierno de tener en cuenta el conjunto de las variables que determinan la inversión, Incluida la imagen país, y no pensar tanto en que la inversión depende en forma mecánica y única de la tasa de impuesto, lo cual no tiene sustento teórico ni empírico.
Como en toda transición política, aparece el recurso clásico: el contraste con el gobierno anterior. La administración de Gabriel Boric es presentada como origen del desorden actual, como punto de partida de un deterioro que justificaría tanto el diagnóstico como la urgencia.
El uso de la “herencia” no es nuevo. Lo interesante es su intensidad. Ya no funciona como