
“El hogar es el eje de nuestras vidas”, dice el texto que me acompaña desde hace semanas. Y no deja de sorprenderme cómo una frase tan sencilla puede contener una verdad que, por evidente, solemos olvidar. Vivimos como si el hogar fuera apenas un punto en el mapa, un lugar donde dejar las llaves y cargar el celular.














