La ministra Rincón anunció el fin del subsidio eléctrico con la soltura de quien sabe lo que dice. Días después, su propio ministerio desmintió sus palabras. Esto no es un error de comunicación. Es un diagnóstico de incompetencia.
Tiempo de lectura aprox: 7 minutos, 28 segundosEl primero de mayo no es una fecha simbólica ni una conmemoración ritual. Es el resultado de una confrontación histórica entre clases sociales. Su origen se encuentra en las luchas del movimiento obrero internacional a fines del siglo XIX, particularmente en las huelgas de Chicago de 1886 por […]
la figura de Gabriel Boric apareció inevitablemente desplazada. Ajada pese a su juventud. Por irrelevancia y por estatuto. Tampoco como actor decisor, sino solo como comentarista de un ciclo que él mismo y su gobierno de coalición (FA, PS, PPD, PC) protagonizaron.
La cadena nacional de José Antonio Kast no fue solo un mensaje al país. Fue, para la oposición, una jugada de alto riesgo político: envolver una reforma estructural en papel de regalo llamado “reconstrucción”. Y el problema —para el Gobierno— es que el envoltorio no resistió ni 24 horas.
Cada vez que la violencia estalla, volvemos a cometer el mismo error: miramos hacia afuera. Expertos internacionales, evidencia comparada, soluciones importadas. Y, sin embargo, lo esencial ya lo sabemos hace décadas: el antónimo de violencia es convivencia.
Hay algo particularmente irritante en los discursos que intentan pasar por técnicos cuando en realidad son profundamente políticos. No porque la política sea un problema —al contrario—, sino porque disfrazarla de neutralidad es una forma elegante de evitar rendir cuentas.
No es solo retórica. No es solo estilo. No es solo una forma de hablarle a la ciudadanía asustada. El llamado “gobierno de emergencia” de José Antonio Kast es una decisión política consciente: instalar la idea de crisis permanente para gobernar sin contrapesos y empujar, a toda velocidad, una reconfiguración del Estado en favor de los sectores más poderosos.
Un apellido mapuche no hace un mapuche. Ni una cara de pómulos altos ni un pelo medio chuzo. Ni siquiera haber nacido en medio de la fragante foresta de los montes que aún sobreviven a la voracidad del neoliberalismo en su faceta contrainsurgente.
Casi nada sabía del significado de majamama, aunque lo sospechaba. Leí la palabreja en una novela del escritor Nicomedes Guzmán y no le di importancia.
Poduje: "No corresponde que las FFAA hagan negocios inmobiliarios con estos terrenos. No es su giro ni especialidad y ya reciben recursos para cubrir todos sus costos de inversión y operación. Por ello, no pueden seguir operando como inmobiliaria.". Más claro imposible y por tal razón de fondo, suponiendo que existe coherencia por parte del gobierno de Kast, urge un pronto