
En tanto que los millones de chilenos viven en la precariedad, menos que al justo, cayendo abatidos por la pobreza y la enfermedad. Y, por supuesto, en la desesperanza respecto de la política. Como que las encuestas indican que el oficio más desprestigiado sea hoy el de los autodenominados servidores públicos. Poco menos que a la par con el de los delincuentes comunes.








