
Esperemos que, al menos, este sea el comienzo de un desengaño definitivo, y que en el futuro pueda ir surgiendo –aunque sea lentamente dada la carencia total de medios masivos de comunicación, entre otras grandes dificultades- una real alternativa de centro-izquierda que conduzca a Chile a una efectiva democracia y a superar un modelo económico-social nefasto














