El anuncio del retiro del proyecto de nueva Ley General de Pesca por parte del gobierno no es un simple ajuste técnico. Es una señal política. Y como tal, merece ser leída más allá del lenguaje administrativo con que se intenta justificar.
Un informe de Rystad Energy revela que si el barril se mantiene en US$ 100, cinco grandes petroleras embolsarían US$ 162.000 millones extra. En Chile, el gobierno decidió no absorber el alza, trasladando el costo a las familias.
A pesar de negar cuantas veces esta guerra, lo claro es que una victoria estadounidense está fuera de alcance. Cualquier "victoria" militar real requeriría una invasión terrestre a gran escala y la estabilización del régimen Iraní, un objetivo que la administración Trump no tiene ni el mandato interno para perseguir ni la coalición de aliados para apoyar.
En este caso, la contradicción es evidente. Mientras se encarece el uso del automóvil, se debilitan las alternativas. Mientras se habla de sustentabilidad, se posterga su implementación. Mientras se reconoce la necesidad de mayor equidad territorial, se aplazan proyectos que podrían contribuir a ella.
El reciente acceso no autorizado a la cuenta de X de José Antonio Kast vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿cómo se gestionan realmente las cuentas personales de figuras políticas de alto perfil?
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 7 segundosEn Ginebra, lejos de las aldeas incendiadas y de los caminos vigilados por hombres armados, el Conselho Indigenista Missionário (CIMI) llevó ante la 61ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU una denuncia que expone, con crudeza, el deterioro acelerado de los derechos indígenas en Brasil. […]
La polémica por el alza de los combustibles y la imposibilidad de intervenir con mayor fuerza a través del Mepco terminó desbordando el debate económico para convertirse en un conflicto político mayor. No por el precio de la bencina en sí, sino por la estrategia comunicacional del gobierno: instalar la idea de que “Chile está en quiebra”.
La guerra en Medio Oriente ha entrado en una fase crítica este miércoles, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que su gobierno está dispuesto a intensificar drásticamente las acciones contra Irán si no se alcanza un acuerdo para poner fin al conflicto.
Hay frases que no deberían salir jamás de boca de una autoridad. Decir “el Estado está en quiebra” es una de ellas. No solo es una exageración, sino un tiro en el pie. Porque ese tipo de declaraciones disparan el riesgo país, encarecen la deuda y espantan la inversión extranjera. La credibilidad fiscal no se recupera con un comunicado de prensa.