El reciente Informe Anual 2025-2026 de Amnistía Internacional no es un documento más en el calendario de las organizaciones de derechos humanos. Es un diagnóstico de época: exhaustivo, riguroso y, sobre todo, incómodo. Su análisis de 144 países durante 2025 configura una imagen global que obliga a detenerse y reflexionar sobre el tipo de mundo que estamos construyendo —o