
La seguridad del Estado no puede convertirse en argumento para vaciar de contenido los derechos democráticos. La propuesta del Gobierno de José Antonio Kast para crear un nuevo Estado de Excepción de Seguridad Pública abre precisamente esa peligrosa posibilidad: entregar al Ejecutivo facultades extraordinarias, en tiempos de paz, que se aproximan a las previstas para













