
La ofensiva de seguridad de Kast encuentra a la oposición dividida por una discusión que comenzó durante el gobierno de Boric. PS y PPD participaron en la aprobación de Naín-Retamal; FA y PC cuestionaron sus efectos sobre las garantías. La ACOT reactiva esa fractura y plantea una pregunta mayor: ¿puede la oposición construir una política de seguridad propia?














