
Con la votación prácticamente perdida en el Senado, la oposición comienza a trasladar la disputa desde el terreno legislativo al constitucional. Más que revertir una derrota parlamentaria, busca impedir que una mayoría circunstancial consolide por décadas un modelo tributario, ambiental y laboral que, a su juicio, limita la capacidad de los futuros gobiernos para redefinir














