El derrumbe de la democracia, como todo fenómeno histórico, no se genera de la noche a la mañana: el infierno siempre evoluciona a fuego lento, tal cual se cuece un asado. Perú ha requerido casi medio siglo de historia para destruir lo poco de democracia que le restaba: pudo soportar el robo del dinero que el pueblo juntó para guerra de 1879 – la del Pacífico – por parte del Presidentes de entonces, Mariano Prado, como también la traición del mandatario Nicolás de Piérola, que impartió la orden de no luchar cuando se daba la oportunidad, pues el ejército chileno está borracho, en San Juan – cerca de Lima. Avelino Cáceres, el héroe de la guerra de La Sierra, terminó siendo un muy mal Presidente de ese país.

La pregunta de ¿Cuándo se jodió el Perú?, (Vargas Llosa), es más intemporal de lo que muchos historiadores creen. Los desastres de la tierra de los Incas es, en gran parte, producto de los monstruos que lo han gobernado: desde la ambición ilimitada de Simón Bolívar y de Antonio José de Sucre por el poder, hasta los decadentes Jefes de Estado, Congresistas y jueces prevaricadores, oligarquías virreinales que sólo se han propuesto destruir la democracia, sin dejar piedra sobre piedra.

Perú, el país que, en las últimas décadas, desde Belaúnde de Tery hacia adelante, ha tenido sólo Presidentes ladrones y corruptos, como también un dictador amoral y sin escrúpulos, y un Parlamente aún peor que sus Presidentes; el país ha resistido, hasta hoy, el circo permanente de vacancias, cierres del Congreso y ocupaciones militares y, para más remate, los reos por corrupción – Keiko Fujimori y Ollanta  Humala, Alberto Fujimori y Alán García – se han presentado como candidatos a la presidencia de la república, así esté vigente el juicio que se les sigue por corrupción.

No es fácil para un juez el saber cuáles de los últimos delincuentes que han estado en la presidencia de la nación, o bien en el Congreso o en el Poder Judicial, han hecho más daño al fisco peruano. El venderse, robar y traicionar ha sido premiados con medallas o, en el peor de los casos, forzándolos al suicidio, (caso Alán García).

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En la actualidad, Pedro Pablo Kuczynski, (ladrón de alta alcurnia, similar al actual banquero y recién electo como Presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, como también a Mauricio Macri y a Sebastián Piñera), paga su condena en prisión domiciliaria; la hija del dictador Alberto Fujimori, Keiko, ocupa el segundo lugar y a punto de pasar a segunda vuelta frente al candidato Pedro Castillo. (Si Keiko Fujimori ganara la elección, llegaría al Palacio Pizarro con la petición de una condena de 30 años, por los delitos de asociación ilícita, lavado de dinero y otros delitos. Es el caso de otro candidato actual, Ollanta Humala, (que estuvo cerca de un año en la cárcel, junto a su esposa, Nadine Heredia, por delitos de cohecho), tuvo la osadía de presentarse como candidato a la presidencia, alegando presunción de inocencia.

Parece muy anómalo que en un país que se dice democrático, los dos primeros candidatos apenas hayan obtenido el 30 por ciento de los votos, es decir, el 70% o los desprecia, o los rechaza, o bien la apatía ha llegado a tal grado que “el soberano” ha perdido todo interés en participar en las elecciones, y más bien prefieran evitarse el baile en sus pulmones de la variante P1 del virus brasilero.

Los 18 candidatos no llevaban 18 programas, 18 propuestas, y sólo les quedaba la ambición del poder: si en la historia de Perú, (sobre todo en las últimas décadas), todos los Presidentes habían sido ladrones, ¿Por qué no ser uno de ellos? Algunos parecían progresistas, (por ejemplo, Verónika Mendoza y el ganador Pedro Castillo); otros ultraderechistas y Opus Dei, como Arturo López Aliaga, dueño de los trenes del sur de Perú; otros mediocres, entre ellos Morado Vargas y un portero a quien le pasaron goles a diestra y siniestra, y así sucesivamente).

Los que querían salvar algún partido político o a un personaje de la política peruana, apostó que ganaría el Partido de Belaúnde, Acción Popular, (arquitecto que se hizo pasar como un Presidente probo, pero lo único que hizo fue provocar la intervención militar, en los años 60, de manos de Velasco Alvarado).El candidato a triunfar en las elecciones realizadas el domingo 11 de abril del presente año, según los comentaristas, sería el antiguo parlamentario, con más de 16 años en el Congreso, Johnny Lezcano,  pero como el circo electoral da sorpresas, obtuvo el quinto lugar en la votación.

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En los últimos cinco años PPK había logrado vencer, por estrecho margen, a la candidata Keiko Fujimori, quien teniendo el Congreso en manos de su Partido, Fuerza Popular, no hizo otra cosa que dedicarse a provocar la vacancia de PPK, y lo logró, haciéndolo renunciar. Le sucedió el primer vicepresidente, Martín Vizcarra, quien, en forma vengativa, optó por cerrar el Congreso; y al poco tiempo, el nuevo Parlamento elegido vacó a Vizcarra le toco a Merino de acción popular una cueva de ladrones, acusado de corrupción y de malversaciones a grandes y pequeñas escalas. Al aprobarse la vacancia, el presidente del Congreso también se vio obligado  a dejar el cargo a causa de la muerte de dos jóvenes, durante una manifestación en su contra. Los últimos meses de ese período ha gobernado un jefe del Partido Morado, Sagasta, quien llamó a elecciones, que se han convertido en apocalipsis de la democracia peruana. Todos sabemos que o te mata el Covid-19, y sus variantes brasileros, o se matan los peruanos entre ellos mismos.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

12/04/2021

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Historiador y cronista

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  1. Señores del Diario Clarin

    Una critica de la foto que esta en la primera pagina , los que hemos estudiado fotografía , tiene en primera linea a Fujimori , y el candidato mas votado el Profesor Castillo , no se ve…..

  2. Gino Vallega says:

    Parece que el Sr. Gumucio no encontró nada contra el profe Castillo ? La historia peruana de la desdemocratización a manos de políticos fascinerosos
    empieza a mostrarse en Chile ,donde ,dos veces , ha sido elegido presidente un sujeto encargado reo por ladrón y conocido especulador , perdonado por el dictador Pinochet : se trata de Sebastián “Ego” Piñera. Y si vemos la historia de la justicia chilena , el parlamento está lleno de ladrones entre algunos supuestos probos porque no se hacen notar.Así es que , el que mira la paja en el ojo ajeno , debe tener cuidado de la “viga” en el propio.

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