Economía

Derogar el DL 3500, reparar el abuso de las AFP y restituir el 100% de los fondos

A lo largo de cuatro décadas, el ahorro forzoso AFP ha resultado en el desvío del grueso de las cotizaciones previsionales al financiamiento de los negocios de un reducido grupo de grandes conglomerados económicos nacionales y algunos extranjeros, que controlan dicho sistema.

El dinero  aportado al sistema AFP por las cotizaciones de afiliados y subsidios fiscales  ha excedido con creces las pensiones pagadas por aquel, en cada uno de los 482 meses transcurridos desde la creación del sistema en junio de 198

Ello ha resultado en el perjuicio directo de tres millones de jubiladas, mujeres en su mayor parte, la mitad ya fallecida, cuyas pensiones se vieron reducidas fuertemente, a pesar que el Estado las ha financiado en su mayor parte mediante subsidios que representan una onerosa carga al erario fiscal.

Al acabar el ahorro forzoso derogando el DL 3500 que le dio origen, y restituir dichas cotizaciones al propósito exclusivo de financiar pensiones directamente, del cual jamás debieron desviarse, permite elevar éstas de inmediato a un nivel digno, ahorrando al mismo tiempo al fisco varios miles de millones de dólares anuales en subsidios corrientes.

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Ello resulta sostenible en el tiempo, y durante varios años no requiere incrementar la carga impositiva que las cotizaciones representan para el trabajo y las empresas, especialmente PYME.

Por otra parte, la restitución íntegra del fondo de pensiones, en el plazo más breve que resulte prudente, a quiénes contribuyeron a formarlo, afiliados activos y jubilados, y el fisco, permite reparar en parte el enorme daño infligido a aquellos y mejorar la calificación de riesgo de éste, además de contribuir a la economía y a una distribución más justa del ingreso nacional, mismos beneficios significativos que han tenido las restituciones ordenadas en meses recientes por el Parlamento.

Resultados para sus afiliados y el fisco del ahorro forzoso AFP

Los flujos monetarios netos corrientes del sistema AFP resultan negativos para los afiliados y el fisco, en todos y cada uno de los 481 meses transcurridos desde su creación en junio del año 1981 y hasta el mes de agosto del año 2021, en curso. Es decir, en todos y cada uno de esos meses, las cotizaciones de los afiliados y los subsidios monetarios directos del fisco exceden las pensiones pagadas por el sistema AFP en su conjunto (gráfico 1).

En otras palabras, hasta julio del año 2020, a los afiliados y el fisco sólo les ha correspondido contribuir al sistema de AFP para que lo gocen de quiénes se han apropiado el dinero de dichos excedentes, principalmente sus controladores en forma de comisiones y primas netas y quiénes lo han recibido como préstamos y capital accionario proveniente de inversiones del fondo de pensiones.

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En las cuatro décadas transcurridas desde junio de 1981 hasta julio del año 2020, el fondo de pensiones acumulado a partir de dichos excedentes y las  ganancias obtenidas de sus inversiones, no pagó jamás beneficio alguno para los afiliados.

Todos los beneficios recibidos por ellos, incluyendo todas las pensiones pagadas, en cada uno de esos meses, se financiaron con una parte menor de las cotizaciones y subsidios corrientes aportados en el mismo mes por los cotizantes y el fisco.

El diseño del sistema contempla que esa situación se mantenga hasta el fin de los tiempos, por lo cual de haberse mantenido, el fondo acumulado no se habría devuelto jamás.

La única excepción a lo anterior la constituyen los retiros del 10% autorizados por el Parlamento a partir de agosto del año 2020. Por primera vez, el sistema de AFP tuvo que liquidar activos del fondo con el propósito de hacer caja para pagar los retiros efectuados. El monto de dinero así restituido en pocos meses, excedió el de todos los aportes del sistema AFP al pago de pensiones a lo largo de cuarenta años.

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Las cifras del abuso

Los flujos de caja del sistema AFP resultan impactantes (cuadro 1).

En cifras aproximadas, los cotizantes aportaron al sistema cotizaciones por poco más de 200 mil millones de dólares de hoy, es decir, un monto equivalente al valor del fondo a fines de mayo pasado.

El sistema AFP sólo destinó poco más de 30 mil millones de dólares al pago de pensiones, las que fueron complementadas por poco más de 50 mil millones en subsidios fiscales, para completar poco más de 80 mil millones de dólares en pensiones pagadas por el sistema.

El fisco ha financiado la mayor parte de las pensiones AFP desde su creación, y continúa subsidiando un tercio de las mismas. Si se agrega el gasto fiscal en pensiones públicas, solidarias y de reparto, así como otras prestaciones previsionales, además de las pensiones militares, el fisco financia más de tres cuartas partes del gasto nacional en pensiones (cuadro 7).

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Si se agrega que las AFP financian su aporte del cuarto restante con parte de las cotizaciones corrientes, se comprueba que también en Chile las pensiones se financian íntegramente con impuestos corrientes. El “ahorro” sólo financia negocios empresariales.

Es decir, el sistema de AFP se apropió un excedente corriente neto, en dinero contante y sonante, de algo más de 170 mil millones de dólares, desde su creación en 1981. Dicho excedente corriente equivale al 90 por ciento del valor del fondo a fines de mayo del año 2021.

En el mismo período, los afiliados y el fisco efectuaron otros aportes netos de poco menos de 10 mil millones de dólares y rescataron 50 mil millones en las restituciones del 10% ordenadas por el Parlamento. Considerando todo lo anterior, incluidos los retiros del 10%, los aportes netos de afiliados y el fisco suman el equivalente a dos tercios del fondo de pensiones.

Ganancias brutas y netas del fondo AFP

A lo anterior se suman algo menos de 70 mil millones de dólares en ganancias netas del sistema, las que a fines de mayo del año 2021 equivalen exactamente a un tercio del valor final del fondo, que a esa fecha totaliza poco menos de 200 mil millones de dólares (cuadro 1).

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Las ganancias brutas del fondo AFP han sido elevadas pero inestables. Las comisiones y primas netas acumuladas, en cambio, crecen siempre y su valor acumulado equivale a la fecha a más de la mitad de las ganancias brutas (cuadro 2). La rentabilidad neta es por ello extremadamente volátil y se ha reducido a cero en varias ocasiones (gráfico 4).

Las ganancias brutas acumuladas por el fondo desde su creación han sido interesantes, aunque nada del otro mundo para ese período. La rentabilidad bruta de la cuota promedio del fondo cuota ha sido de alrededor de 7 por ciento anual en UF, desde su creación en 1981. Si se calcula en dólares, la misma se reduce a poco más de 5 por ciento anual, lo que resulta inferior a la rentabilidad del índice estadounidense S&P 500, en el mismo período (gráfico 2, CENDA 2021d).

Las rentabilidades brutas de ambos índices resultan elevadas en ese período porque la creación del sistema AFP coincide con la sima o punto más bajo, del ciclo secular de los mercados financieros internacionales iniciado en 1966. La rentabilidad de Wall Street a lo largo del último siglo y medio, en cambio, es de poco más de 2 por ciento anual en promedio. De este modo, la mayor bolsa de valores del mundo crece menos que el PIB estadounidense en el largo plazo. No podía ser de otra manera puesto que, evidentemente, a la larga ningún activo financiero puede crecer más que el valor agregado por el trabajo a la economía, medido en el PIB. Durante la última década, por ejemplo, la cuota del fondo AFP  no ha ganado nada (gráfico 3, CENDA 2021d).

Por otra parte, las comisiones cobradas por las AFP, y muy especialmente las primas netas cobradas por las compañías de seguros relacionadas con el negocio, han resultado onerosas. Su monto acumulado desde 1981 hasta mayo del año 2021 ha absorbido más de la mitad de las ganancias brutas logradas por el fondo (cuadro 2). Esto no es considerado por la propaganda del sistema, que solo publicita de modo engañoso la ganancia bruta del fondo.

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Adicionalmente, las comisiones y primas netas acumuladas crecen constantemente, mientras las ganancias brutas del fondo fluctúan constantemente y en varias ocasiones el fondo ha perdido parte significativa de su valor, con lo cual las ganancias acumuladas se han reducido considerablemente. Al menos en tres ocasiones, durante la “crisis asiática” de fines de los años 1990, en la “crisis subprime” del año 2008 y nuevamente en la “crisis COVID” del año 2020, las pérdidas del fondo han reducido la ganancia bruta a un valor menor que las comisiones y primas netas, ambas acumuladas desde 1981. Es decir, la ganancia neta del fondo se ha reducido a cero (gráfico 4).

Considerando todo lo anterior y en el supuesto caso que se restituye el 100 por ciento del fondo, la tasa interna de retorno del sistema AFP oscila en torno al 2 por ciento anual, calculada en UF, y un punto inferior si se calcula en dólares. En caso de restituirse todas las pensiones adeudadas por las compañías de seguros dicha tasa sube cerca de un punto porcentual (cuadro 1).

Cuatro compañías de seguros se han embolsado la mitad de las cotizaciones

El presidente de la bolsa de comercio de Santiago declaró recientemente que las AFP tienen por objetivo desarrollar el mercado de capitales, mientras las compañías de seguros son las que se encargan de pagar las pensiones. En efecto, así es. Dichas compañías son las que pagan la mayor parte de las pensiones y las más elevadas, y las que se quedan con la mayor parte de los cobros efectuados por el sistema.

Las comisiones y primas netas cobradas por el sistema totalizan más de 70 mil millones de dólares, un tercio de los cuales, es decir unos 25 mil millones de dólares, son comisiones de administración cobradas por las AFP.

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Por otra parte, estas pagaron más de 10 mil millones de dólares a gestores financieros desde que hay registro, los que descontaron del fondo y de la rentabilidad de la cuota, por lo cual en el flujo de caja aparecen rebajadas de las ganancias brutas.

Los cobros principales del sistema corresponden a las primas netas cobradas por las compañías de seguros relacionadas con el negocio, es decir,  las primas brutas cobradas menos los beneficios pagados por éstas (cuadro 3).

Las primas brutas cobradas por las compañías de seguros desde la creación del sistema AFP totalizan más de 100 mil millones de dólares de hoy, cifra que equivale a la mitad de las cotizaciones totales. El 80 por ciento de dichas primas corresponde a “primas únicas” de rentas vitalicias, es decir, al fondo completo de quiénes se jubilan en esta modalidad. El resto corresponde a primas del seguro de invalidez y sobrevivencia (cuadro 4).

Este negocio se ha visto en dificultades desde el 18-0, debido a una violenta caída en el número de nuevas pensiones vitalicias principalmente debido a la baja de las tasas de interés y a las dificultades para obtener la restitución de los fondos (CENDA 2021a).

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Este enorme flujo de dinero es traspasado regularmente por las AFP a un grupo pequeño de compañías, entre las cuales sólo seis han cobrado más del 90 por ciento del total, dos de las cuales corresponden hoy a aseguradoras transnacionales y las otras cuatro pertenecen a reconocidos grupos nacionales (cuadro 5).

Si en conjunto las compañías de seguro relacionadas con el negocio se han embolsado la mitad de las cotizaciones, las cuatro que pertenecen a estos grupos nacionales se han embolsado la mitad de ese dinero, es decir, el equivalente a la cuarta parte de las cotizaciones totales, más de 50 mil millones de dólares en conjunto, o alrededor de 12 mil millones de dólares cada una de ellas. Con ese flujo han pagado todos los beneficios contratados y se han embolsado la diferencia acumulada.

Por otra parte, Fundación Sol registra que las empresas pertenecientes a estos mismos cuatro grupos han sido los beneficiarios de un cuarto del total de las inversiones del fondo de pensiones en empresas nacionales (CENDA 2021a). Es decir, dichos grupos son los principales destinatarios de las cotizaciones previsionales, tanto por la vía de las primas de seguros relacionadas con el negocio, como por préstamos y capital accionario provenientes del fondo de pensiones.

Ellos son los verdaderos beneficiarios del ahorro forzoso,

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Beneficios para jubilados y el fisco de  derogar el DL 3500 que dio origen al ahorro forzoso AFP

La derogación del DL3.500 y recuperación de las cotizaciones previsionales permitirá duplicar de inmediato las pensiones actuales generando paralelamente ahorros fiscales corrientes de varios miles de millones de dólares anuales.

Ello se puede estimar a partir del flujo de caja del sistema previsional en los últimos 12 meses. La recaudación de cotizaciones en ese período alcanzó a más de 12 mil millones de dólares, promedió mil millones de dólares por mes y creció un 6 por ciento, a pesar del profundo impacto de la pandemia sobre el empleo (cuadro 6). La recuperación de dicho impuesto aumentará la recaudación fiscal en un quinto del presupuesto y el equivalente a un 4,5 por ciento del PIB (cuadro 8).

Si el fisco destina toda la recaudación de cotizaciones a pagar pensiones, podría duplicar el monto promedio de las actuales, las que sumaron alrededor de 6 mil millones de dólares en los últimos 12 meses. Naturalmente, habría que subir más las pensiones de las mujeres, EE.PP. y otros grupos especialmente discriminados o perjudicados por las pensiones AFP, y subir algo menos las del resto.

En tal caso el fisco se ahorra alrededor de 2 mil millones de dólares anuales en subsidios directos corrientes, aportes previsionales solidarios (APS) y bonos de reconocimiento (BR), pero adicionalmente otros 2 mil millones en subsidios indirectos, principalmente incentivos al retiro. Es decir, al derogar el DL  3.500, el fisco puede duplicar las pensiones actuales y quedar con un superávit corriente de más de 4 mil millones de dólares anuales.

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A lo anterior hay que agregar que, al menos durante un par de décadas, las compañías de seguros deberán continuar pagando las pensiones vitalicias que adeudan, lo cual en los últimos 12 meses significó un flujo de más de 3,5 mil millones de dólares. Ello eleva el superávit fiscal resultante de la derogación del DL 3.500 a cerca de ocho mil millones de dólares en los primeros años (cuadro 8).

Todo ello permite postergar por varios años cualquier alza en las cotizaciones, las que siempre son onerosas para los salarios aunque las desembolsen las empresas. Dichas alzas siempre resultan muy graduales y dilatadas en el tiempo, puesto que la regla general de sustentabilidad de los sistemas de seguro social financiados con cotizaciones salariales, que es sencilla y elegante, establece que mientras el PIB crece más rápido que el número de adultos mayores, no resulta necesario elevar las cotizaciones y otros parámetros como la edad de jubilación o proporción de pensionados atendidos en sistemas no contributivos.

Por otra parte, el impacto permanente de esta medida sobre la distribución del ingreso se puede estimar en más de 8.000 millones de dólares anuales, o alrededor de 2,3 por ciento del PIB por año. Ese es el excedente de cotizaciones y subsidios sobre pensiones en los últimos 12 meses (cuadro 6). El mismo que hoy se transfiere desde millones de salarios y las arcas fiscales a un puñado de empresarios súper ricos.

Restituir el 100% del fondo AFP a quiénes contribuyeron a formarlo

Los beneficios anteriores no consideran el fondo AFP. Dicho fondo es el resultado de cuarenta años de un gigantesco abuso, que ha desviado las cotizaciones para financiar negocios de empresarios, a costa de rebajar las pensiones de millones de jubilados, en su mayoría mujeres. El fondo debe por lo tanto ser restituido íntegramente a quienes contribuyeron a formarlo. Es dinero que se prestó a los empresarios y lo deben devolver íntegramente, con sus ganancias acumuladas. Cuanto antes mejor.

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Los beneficios de tal medida serán muy considerables, para la economía y el restablecimiento de una sana convivencia nacional y la legitimidad de las elites empresariales y políticas.

Las reformas constitucionales que autorizan sucesivos retiros de 10% del fondo de pensiones, aprobadas prácticamente por la unanimidad del Parlamento, han restituido, en el curso de pocos meses, una suma de alrededor de 50 mil millones de dólares, desde los grupos denominados “súper ricos” a más de 10 millones de trabajadoras y trabajadores (cuadro 10).

Ello equivale al 55 por ciento de la masa de salarios imponibles de los últimos 12 meses, elevando su participación desde poco menos de un tercio del producto interno bruto (PIB), a alrededor de la mitad del mismo, lo que no sucedía desde 1973 (cuadro 10).

Al mismo tiempo, han inyectado a la demanda agregada de la economía nacional recursos equivalentes a poco menos de un quinto del PIB (cuadro 10). En parte repatriados desde el extranjero, con lo cual compensan la peligrosa salida de capitales especulativos experimentada en el mismo período.

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Se constituyeron así en una de las medidas estatales más contundentes a nivel mundial para aliviar el impacto económico de la pandemia. Principalmente gracias a esta medida, la caída del PIB se contuvo del todo en el cuarto trimestre del año 2020, morigerando su disminución en el año completo.

La reiteración de esta medida del Parlamento durante el año en curso es de claro interés nacional y así lo entiende masivamente la ciudadanía.

La restitución completa del fondo de ahorro forzoso destinado a inversiones empresariales, mal llamado de pensiones, será la medida redistributiva y de reparación más contundente, y al mismo tiempo la medida reactivadora de la economía más importante de la historia del país.

CENDA ha propuesto que el fondo sea restituido íntegramente, lo antes posible, a quiénes contribuyeron a formarlo.

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En primer lugar a todas y todos los jubilados por este sistema desde 1981, que han visto rebajadas sus pensiones a la mitad. También al fisco, que ha financiado la mayor parte de dichas pensiones con subsidios monetarios directos que equivalen al presupuesto fiscal del año 2020 completo.

Y ciertamente a los actuales titulares de las cuentas individuales en las que el fondo se haya registrado, a quienes se deben restituir íntegramente todos sus aportes con una ganancia interesante.

Pero adicionalmente, ellos tendrán garantizada una pensión definida, vitalicia y digna al momento de jubilar, que reconozca todos sus aportes a la previsión a lo largo de su vida, pero que guarde en todo momento una relación adecuada con los salarios imponibles de cada momento de quienes desarrollan actividades similares a las suyas (cuadro 5).

Conclusión

Acabar con el desvío de las cotizaciones previsionales al ahorro forzoso es la medida económica y social más demandada por el pueblo, que nuevamente ha irrumpido en el espacio político tras el 18-0.

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Tiene toda la razón puesto que el ahorro forzoso constituye un abuso, porque rompe la regla sagrada del pacto social. Éste considera legítimo que las élites se apropien del excedente de la producción social, cuyo valor es agregado exclusivamente por el trabajo, sólo a condición que respeten escrupulosamente la intangibilidad de los salarios.

Éstos no pueden desviarse forzadamente a ningún propósito que no sea asegurar una vida digna a sus dueños, las familias trabajadoras, incluidos sus viejos.

Menos que nada, a financiar negocios de empresarios.

Por Karol Cariola y Manuel Riesco

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Karol Cariola, Diputada

Manuel Riesco, vicepresidente CENDA

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