Opinión política

Fabiola, su admirable coraje, su lucha por justicia y su postulación al Senado por la Lista del Pueblo

La precandidatura de la dueña de casa y trabajadora Fabiola Campillai al Senado de la República es una potente señal de los tiempos de cambios culturales que se viven en el país asociados al estallido social iniciado el 18 de octubre de 2019, día de profundo significado nacional porque marca un antes y un después en la sociedad chilena.

Su postulación al Congreso será en representación de la Lista del Pueblo que la ha propuesto por tratarse  de una figura emblemática del estallido que está sufriendo en carne propia el odio de los agentes del Estado que cuidan los intereses de la oligarquía, el desprecio del gobierno empresarial que no le ha prestado ayuda ni reparación alguna y la invisibilización de la justicia clasista que no quiere ver la brutal agresión que se le propinó.

Gravemente herida y agraviada, pero no vencida, Fabiola es víctima del sistema imperante: quedó ciega en noviembre de ese año en San Bernardo, donde se domicilia, al recibir en el rostro una bomba lacrimógena disparada desde un piquete de carabineros que reprimía una protesta poblacional en que ella no participaba sino que esperaba en un paradero de buses un vehículo de acercamiento a su lugar de trabajo.

Las graves lesiones significaron que perdiera ambos ojos, además del sentido del gusto y del olfato, lo que la convirtió en una persona discapacitada. La adversidad ha determinado que haya debido empezar  una nueva vida entre las sombras,  acompañada solo de su marido y sus hijas menores, en una incertidumbre plena de limitaciones que debe superar cada día con mucho coraje y voluntad.

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Fabiola Campillai es puro pueblo y su identificación con la clase social a la que pertenece, total. Nada de echarse a morir, ni a llorar sus penas, ni a deprimirse, porque siempre fue  una dirigente vecinal activa y solidaria, valores que no quiere abandonar. Su candidatura no es porque esté “disponible”, como dicen algunos políticos, sino porque se lo pidió el movimiento popular. Para las presidenciales ha expresado su adhesión al sindicalista Cristian Cuevas.

Como parte de su pesadilla, esta esforzada mujer concurrió en las últimas semanas a entrevistarse con el general director de Carabineros,  el presidente de la Corte Suprema y el Fiscal Nacional, solicitando acelerar el proceso contra el oficial de la policía uniformada que le disparó a la cara y la cegó, el capitán Patricio Maturana, apodado “El Matu”. De cada una de esas reuniones, no logró avanzar en nada.

La “justicia” chilena, siempre atenta a recibir la influencia de la oligarquía de civil y de uniforme, viene de darle otro portazo inesperado. Por medio de la Corte de Apelaciones de San Miguel le fue levantada la prisión preventiva a Maturana, quien quedó en un cómodo arresto domiciliario, en tanto la Fiscalía está solicitando 12 años de presidio para el hechor.

Pareciera que los tribunales siguen fallando en los mismos términos escandalosos que lo hicieron durante de la dictadura, que permitieron  la impunidad de innumerables uniformados que vulneraron los derechos humanos de gente desprotegida. Las atrocidades perpetradas por sujetos como el citado “Matu” van a la par con los horrores de la época del terrorismo de Estado.

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Salvo la solidaridad popular expresada en distintas manifestaciones,  la modesta trabajadora se encuentra en la indefensión.  Similar drama afronta el estudiante universitario Gustavo Gatica, quien también quedó ciego al ser atacado por las fuerzas especiales de carabineros y lo propio ocurre con otras 460 personas que sufrieron la pérdida de uno de sus ojos al cabo de violentas represiones policiales.

El nombre de Fabiola Campillai es reivindicado ahora por la Lista del Pueblo surgida tras el estallido social y que cuenta con un sólido apoyo electoral, según lo confirman los 27 miembros que eligió para la convención Constitucional. Su trabajo se desarrolla lejos de los partidos políticos tradicionales en los que nadie confía.

Para Fabiola, el momento de la justicia es ahora. Lo dice mientras prepara su campaña que culminará en noviembre y que la llevará a ocupar un escaño parlamentario en marzo del próximo año: será la primera mujer ciega por la acción de agentes del Estado y ajena a los desacreditados partidos, en acceder al Senado.

 

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Por Hugo Alcayaga Brisso

Valparaíso

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