Política

Chile por abajo: RPS publica su balance de la coyuntura plebiscitaria

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El Referente Político Social – RPS nace en febrero de 2021, manifestando una oposición categórica al acuerdo del 15 de noviembre de 2019, que buscaba dar una salida institucional a la rabia expresada en distintos sectores del territorio dominado por el Estado chileno. Esta rabia generada por un sistema económico, político social de explotación y opresión, de precarización de la vida en todas sus dimensiones, quiso ser acallada por la misma institucionalidad cuestionada.

Es ahí, en ese momento de intento de cooptación, en donde las diversas organizaciones autónomas nos autoconvocamos para articularnos en lo que denominamos Referente Político Social – RPS, como una forma de resistirnos a ello.

Tanto el plebiscito de entrada como el de salida fueron expresiones de ese objetivo: debilitar la organización popular y callejera y su potencialidad histórica. Es por esta razón que desde nuestra constitución nos opusimos fervientemente a ser parte de esta farsa: tanto por origen como por contenido e implicancias. La propuesta de Nueva Constitución, así como la actual, emanada en dictadura y remozada por Lagos, no son una solución real para enfrentar nuestras problemáticas urgentes y estructurales. Al contrario, lo que vienen a hacer es otorgar mayores atribuciones a quienes históricamente nos han sometido a una vida miserable y que relativizan e incluso justifican la sistemática violación de los Derechos Humanos de los Pueblos en lucha y resistencia al modelo de muerte.

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Para el reciente acto electoral, invitamos a quienes se sintieran identificadxs con nuestro posicionamiento, a sumarse a la campaña que denominamos “Porque no les creemos, no participamos en su farsa”. Esta consistía en darle vida a la desobediencia ante la imposición de un plebiscito obligatorio, llamando a la abstención activa o el voto nulo. Para ello, con nuestros escasos recursos, realizamos sucesivas campañas de AGP con afiches, propaganda callejera, funas, manifestaciones y marchas, programas audiovisuales, publicaciones y otras tantas acciones de pedagogía popular para manifestar nuestra postura, agitar y elevar la conciencia popular frente a las élites dominantes y su impunidad flagrante ante los asesinatos, mutilaciones, torturas y el encarcelamiento con que se reprimió a los pueblos en lucha. Para quienes hicieron suya esta invitación, nuestro profundo agradecimiento. Asimismo, nuestro reconocimiento para quienes dispusieron sus cuerpos, mentes, talentos y energías en potenciar este camino. Cada gesto de resistencia, de desobediencia y de solidaridad expresada en los distintos puntos en que nuestra articulación está presente, lo abrazamos y lo asumimos como estímulo para continuar, como siempre.

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El resultado de este 4 de septiembre, con casi 3 millones de abstenciones, votos nulos y blancos, por una parte, y 7,8 millones de votos por el rechazo, por otra, mostró claramente que las ilusiones populares de un cambio por la vía Nueva Constitución se disiparon significativamente. En efecto, los 5,9 millones de votos a favor del apruebo en el plebiscito de entrada se redujeron a 4, 8 millones en el de salida, y los votos blancos y nulos sumados aumentaron de poco más de 35 mil a casi 280 mil votos, es decir, se multiplicaron por 8.

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Si consideramos que el pueblo es políticamente heterogéneo, que anidan en él las fuerzas de un cambio radical, pero a la vez las ideas individualistas, conservadoras e incluso reaccionarias, la votación del rechazo también lo fue. No es aventurado entonces, suponer que al menos una parte del pueblo – y de los pueblos-, aquellas franjas con conciencia y tradición de lucha, en un contexto de voto obligatorio y bajo amenazas, concurrió a votar optando por el rechazo como castigo a la nueva elite que usa fraseología popular pero cede a las exigencias del capital y adopta sus mismas políticas represivas. Por cierto, dadas nuestras propias debilidades de medios y recursos, sabíamos que nuestra incidencia en esas franjas sería y sigue siendo mínima, pero a la vez estamos seguros que son aquellas a las que debemos llegar con nuestras posiciones a través de una intervención política sistemática, creciente y responsable.

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Así, el resultado del plebiscito fue el fracaso del FA, del PC y de las dirigencias de los movimientos sociales como la Coordinadora Feminista 8M, el Movimiento por el Agua y los Territorios – MAT y otras, que por oportunismo y una lectura errada del momento político, a nuestro parecer y corroborada por la realidad, abandonaron las filas populares y se pasaron a las filas del Estado explotador, colonialista, macho violador, garante de la depredación y represor.

Para nosotrxs no hay derrota, sino que se ratifican enormes desafíos de construcción de una fuerza político-social rupturista y rebelde capaz de levantar la voz cuando sea necesario y con ello, contrarrestar el conformismo, la manipulación y el desarme que una y otra vez los sectores confiados en las reformas y la institucionalidad tratan de imponer. En este tiempo aparecieron muchas de estas voces, que desde el desacato y  distintos lugares, se atrevieron a denunciar el montaje convencional. ¡Y que bien nos hicieron! Nos nutrimos y nos sentimos fortalecidos por su palabra y su accionar. Hay que unificar estos esfuerzos con la perspectiva de construir una verdadera opción para todos y todas aquellxs que hoy siguen sintiendo ese profundo malestar contra el sistema. Avanzar hacia un Congreso por la Unidad Política y Social de los Pueblos, y desde allí levantar una Plataforma de lucha popular que esboce la nueva vida que queremos, sin capitalismo, sin patriarcado y sin colonialismos.

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El RPS entra ahora en una fase de evaluación de su táctica, aunque por cierto, su militancia seguirá presente en todos los espacios populares de lucha donde se construya de forma constante, honesta, con audacia histórica y de manera concreta las bases del Poder Popular Comunitario, pues a fin de cuentas, sabemos que son los pueblos los que definen su propio futuro, sin mediaciones ni pactos con los que siguen asesinando, reprimiendo y encarcelando a lxs luchadorxs populares.

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Nuestro camino, sigue siendo la autonomía en pos de aportar a la constitución del pueblo como sujeto político y revolucionario, lo que implica bregar por asumir responsabilidades individuales y colectivas sobre la base de la solidaridad, el apoyo mutuo, el compromiso y la permanente crítica frente a la realidad que nos impone el capital, ejes fundamentales para avanzar en dirección de la emancipación de los pueblos.

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RPS

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