
En 2021 José Antonio Kast proponía clausurar el Instituto Nacional de Derechos Humanos. Cinco años después, su Gobierno busca reformar su composición y atribuciones mientras el ministro Fernando Rabat sostiene que el organismo tiene un “tinte de izquierda” que debe corregirse. Simón del Valle analiza la continuidad entre ambos momentos y plantea una pregunta de fondo:













