Economía

Los mitos de la derecha: “Somos buenos para crear riqueza”

El diputado Alessandri disertó en televisión (2017) acerca de las cualidades de la derecha en comparación con la izquierda. Dijo, muy prisco, que la gente de la derecha eran buenos para crear la riqueza y que los de la izquierda eran buenos para gastarla, y que, por tanto, en tiempos en que la riqueza no aumentaba (aludiendo al segundo gobierno de Bachelet,  ya en plena campaña para reemplazarla, donde la economía se deslizaba por cuatro años de bajo crecimiento), lo lógico y conveniente es que llegara un gobierno apto para crear riqueza, es decir, un gobierno de derecha.

 

Estas palabras me parecieron de una audacia mayúscula, pues la historia  pareciera que la ha pasado por el costado al mentado diputado. La derecha en Chile nunca fue buena para generar riqueza. Cuando tuvieron el poder casi total, durante el parlamentarismo, llevaron al país a una crisis, a pesar de gozar una buena parte de la riqueza salitrera, que mal que mal  le significó ingresos extraordinarios. Es cierto que entregaron esa riqueza a las compañías británicas y los ingleses nos pasaban gatos por liebres en los asuntos tributarios, pues aunque los tributos eran cercanos al 50%, cuando los barcos cargados con el salitre chilenos asomaban a los puertos británicos, los precios en la bolsa bajaban casi un 50%, pero luego de descargados, volvían a subir.

Más adelante, en tiempos  de don Jorge Alessandri, el crecimiento tampoco fue tan extraordinario (3,9% 1958-1964).

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En los años de la dictadura, el crecimiento promedio fue del orden del 2.9%, bastante más bajo que  en tiempos de Frei Montalva (4,0%) y de la Concertación: (5,5% promedio 1990-2009)

Piñera, en su primer gobierno,  tuvo durante el primer trimestre del 2010, un crecimiento “reguleque”, (1,7%), el cual se superó gracias al terremoto del 2010,  (que inició la reconstrucción) y a la recuperación de las inversiones mineras, por tres semestres, que fueron, además, reflejo de la recuperación rápida de la crisis “subprime” (5,8%), lo que hizo mantener altos los niveles de inversión totales, recordemos que la minería representó casi el 50% de las inversiones totales, durante el boom de las materias primas). Pero ya en el último trimestre del gobierno de Piñera,  el ciclo afortunado de las inversiones decae fuertemente y no se recuperaron hasta el día de hoy, en el crecimiento del PIB, marcando un promedio cercano al ( 2,0%).

En consecuencia, el segundo gobierno de Bachelet debe tomarse como paréntesis, al igual que los dos primeros años del segundo gobierno de Piñera  (PIB 3,1 el 2018 y 1,5 el 2019) ya que los alegres recursos del boom de las materias primas se esfumaron y quedamos de vuelta con el Chile real. Ese Chile que no ha sido capaz de forjar una economía productiva competitiva; ese Chile que sin la muleta fortuita de los precios sauditas de los mercados internacionales, simplemente cojea, renguea de manera dolorosa.

Entonces, que el diputado Jorge Alessandri Vergara venga a lanzarnos a la cara el mito de que la derecha  es excelente en crear riqueza, me parece como que ese caballero repite lo que aprendió como canción de cuna, es decir esas melodías tiernas con que se hace conciliar el sueño tranquilo de los “niños bien”.

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Porque bien distinto es “hacer riqueza” que “hacerse de la riqueza” que otros han hecho.

La realidad externa de la crisis “subprime” y luego la crisis europea, junto a la caída de los precios de los recursos naturales, que afectaron los dos gobiernos de Bachelet, son negados por la derecha, pero sí que los reclaman para justificar su bajo crecimiento, al culpar la caída de las inversiones mineras el año 2013 y ahora la guerra comercial de las grandes potencias.

Esa tramposa manera de medir a los otros y no medirse a sí mismo (la paja en el ojo ajeno), es lo que aterra en la derecha chilena. Tienen una autoestima muy sobre estimada, respecto de sus capacidades y crean una mitología del desempeño que, gracias a esta Pandemia- y otras miserias-, ha quedado firmemente desmentida.

Sabemos que desde siempre la derecha, usando todos los poderes, se ha posicionado ventajosamente y ha rapiñado de la riqueza social como hurraca, llevándose por la vía tributaria, por los incentivos, por los perdonazos, por las usurpaciones, por información privilegiada, por engavillamiento, por colusión, por defraudación, por prevaricación y por tantas malas artes, lo que perteneció a la riqueza pública, social, y también la que pertenecía a los pueblos originarios.

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Si desde Pinochet nos hubiésemos apropiado de unos 5.000 millones de dólares de la época (más de 20.000 millones en la actualidad), a lo que se deben sumar los otros 7.000 millones de dólares que tuvimos que pagarles todos los chilenos vía impuestos, cuando quebraron al país el año 1983, como de hecho sucedió con los amigos de la derecha, entonces todos seríamos muy hábiles en “hacernos de la riqueza”, estaríamos diversificando las inversiones y asegurarnos de ser el 1% más rico del país. No ha sido gratis, señor diputado. Somos pobres porque ustedes, a pesar de apropiarse de una gran riqueza pública, no han sabido generar riqueza social, a pesar que ustedes predicaron el mito de que sólo los privados sabían crear riqueza.

 

Pero dígame usted ¿qué grandes industrias productivas y altamente competitivas han creado ustedes, en los 45 años que llevan gozando de la riqueza que perteneció un día a todos los chilenos?

 

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Porque ustedes han mantenido el poder económico total desde la dictadura; además el poder político en compañía de la Concertación; el poder de los medios de comunicación; la Constitución fue hecha a la medida de sus intereses absolutos de propiedad y del desinterés absoluto por el bienestar del resto de la sociedad.

 

Nos presentan ahora un país rehén del atraso, regresado a vivir de las materias primas y de manera subalterna a los grandes poderes transnacionales. No tenemos iniciativa nacional, pues los tratados internacionales nos lo prohíben, como también lo prohíbe una política que niega rol económico al Estado; una sociedad que no le interesa el conocimiento, con un gasto en ciencia y tecnología que nos pone en el vagón de cola de la OCDE. Y respecto a la OCDE, nos posicionan, además, en los últimos lugares en casi todos los indicadores de desarrollo social y humano.

 

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Si ustedes mismo, desde la derecha lo reconocen: “Si se reparte la riqueza, entonces seremos todos pobres”. ¿Qué le dice eso? Que según ustedes estamos condenados a vivir entre dos mundos: el de los saudíes (que son el 1%) y los biafranos (que son el 75%). El resto queda navegando entre Tongoy y Los Vilos; pasitos para delante y luego para atrás.

 

Esto que surge ahora como epidemia y lo que vivimos en octubre, noviembre y diciembre del 2019, el “estallido social”, viene a ser el mentís más absoluto a la afirmación del señor diputado Alessandri. Desde 1973 hasta hoy, han vivido de un mito, el mito de los Chicago boy’s, el mito del crecimiento económico (fue gracias al alto valor de las materias primas, por largos 10 años), el mito de la eficiencia, del gobierno de los mejores, el mito del “oasis”.

 

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Por Hugo Latorre Fuenzalida

 

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