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Foro Social: ¡Necesitamos más solidaridad!

El Foro Social es una reunión anual convocada por el Consejo de Derechos Humanos. Es un espacio de debate interactivo entre la sociedad civil, representantes de los Estados Miembros y organizaciones intergubernamentales. La sesión 2021 se centra en buenas prácticas, casos de éxito, lecciones aprendidas y desafíos en la lucha contra la pandemia COVID-19, con un enfoque especial en la cooperación internacional y la solidaridad, y desde una perspectiva de derechos humanos.

“Buenas prácticas, desafíos y lecciones aprendidas de la pandemia covid-19”: es el eje del fórum social de 2021.

Uno de los objetivos principales del Foro es promover la cohesión social, basada en los principios de justicia social, igualdad y solidaridad, así como abordar la dimensión social y los problemas que plantean los procesos actuales de mundialización. En ese sentido, la pandemia de covid-19 ha sido un verdadero desafío. Allí nos hemos dado cuenta de las enormes desigualdades entre nuestros países.

“El cambio climático, la crisis sanitaria mundial debido al coronavirus, la mundialización han demostrado hoy la real interdependencia entre todos estos factores para mantener un equilibro en el mundo. Es claro que la pandemia no solo ha puesto en peligro nuestra salud, sino el mercado mundial. Los efectos devastadores son a largo plazo”. Así abre la 12ª sesión del Foro Social del Consejo de Derechos Humanos (11-12 octubre 2021, sede de las Naciones Unidas de Ginebra), Abdul-Karim Hashim Mostafa, el presidente de la 12ª sesión del Foro Social.

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“La pandemia de COVID-19 es una prueba para todos nosotros y para las sociedades y sistemas. Para salir fortalecidos de ella debemos ser solidarios. Para ser más eficaces, las medidas para detener la propagación del virus deben incluir acciones para proteger a los más vulnerables […] Es precisamente en tiempos de crisis cuando los valores de los derechos humanos pueden ayudarnos a dirigir el mejor rumbo. Tenemos que unirnos y seguir trabajando por el bien común con convicción y determinación” sigue Abdul-Karim Hashim Mostafa.

“La pandemia nos demostró como el sistema que nos rige no funciona. A 22 meses de la pandemia, los ricos siguen haciéndese más ricos y muchos gobiernos siguen poniendo en riesgo vidas por la ilusión del crecimiento económico. Y es que, ¿cómo se distancia uno socialmente en un asentamiento informal, en comparación con una mansión? ¿Cómo pueden los trabajadores de primera línea minimizar el riesgo de infección cuando su trabajo no puede realizarse desde casa, y sus empleadores no les proporcionan el Equipo de Protección Personal (EPP) necesario? El sistema de libre mercado no estuvo ni está a la altura de las circunstancias para producir los EPP necesarios; entre potencias mundiales hubo competencia financiera, lo que hizo subir los precios; algunos dirigentes de gobierno dieron en sus países contratos de EPP a sus amigos dejando en pie un claro ejemplo de corrupción. ¿Dónde está, entonces, la innovación para que la oferta satisfaga la creciente demanda? Durante la pandemia, no solo se han cerrado pequeñas y medianas empresas. Han fallecido más de 3 millones de personas y en países donde se ha podido limitar los efectos del virus, la desesperación económica ha hecho que aumenten las tasas de suicidio. Deberíamos estar en este momento en un deber de solidaridad mundial con todos, independientemente de la posición política que se tenga. La continuidad de conflictos y de políticas represivas no debería tener cabida en este momento y por lo tanto la tiene. Afganistán, Colombia, Brasil e incluso países desarrollados como Canadá, Australia o aun los EE.UU contra pueblos autóctonos” interviene David Lopez, de la International Association for Human Rights and Social Development (A I D H D E S).

“De la pandemia se desprende que el sistema actual no desaparece ante tremendas sacudidas ni cambia su rostro en momentos de crisis; Es crudo lo que diré, pero el apartheid de las vacunas y la respuesta global a la pandemia parecieran demostrar que el sistema regente prefiere ver crisis perpetuas por doquier y más muertes antes que plantearse una reforma. Por eso es esencial dirigir nuestra energía hacia el cambio de sistema. Dado que el sistema globalizado nos ha demostrado que opera de la misma manera en todo el mundo, llamamos a articular acciones comunes y a intercambiar experiencias desde un lugar de diálogo y solidaridad”, concluye David Lopez.

 

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Historia del Foro[1]

La idea de crear un Foro Social se empezó a debatir desde 1997, en respuesta a las inquietudes relativas a la repercusión de la mundialización en el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales. El Foro se concibió para servir como un nuevo ámbito en el sistema de las Naciones Unidas que permitiera el intercambio de preocupaciones y puntos de vista a lo largo y ancho de las regiones, las profesiones y las culturas, con miras a formular nuevas ideas y propuestas de acción para abordar los problemas que afectan a los derechos humanos.

En su forma original, el Foro Social fue una iniciativa de la antigua Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos (“la Subcomisión”), que era el principal órgano subsidiario de la Comisión de Derechos Humanos (véase la resolución 2001/24). La idea de crear un Foro Social se había debatido desde 1997, en respuesta a las inquietudes relativas a la repercusión de la mundialización en el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales. El Foro se concibió para servir como un nuevo ámbito en el sistema de las Naciones Unidas que permitiera el intercambio de preocupaciones y puntos de vista a lo largo y ancho de las regiones, las profesiones y las culturas, con miras a formular nuevas ideas y propuestas de acción para abordar los problemas que afectan a los derechos humanos.

Por consiguiente, además de los Estados Miembros, los integrantes de la Subcomisión, las organizaciones intergubernamentales de carácter regional e internacional y las organizaciones no gubernamentales (ONG) que mantenían un estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social, también participaron organizaciones de base, en particular las que representaban a los sectores más pobres y marginados de la población, así como al sector privado.

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En su calidad de foro para los derechos económicos, sociales y culturales, la primera reunión del Foro Social tuvo lugar en 2002, antes del periodo de sesiones anual de la Subcomisión, y las reuniones de dos días de duración se celebraron cada año de 2004 a 2006, con la participación de diez miembros de la Subcomisión, seleccionados según criterios de equilibrio regional.

Una vez que la Comisión de Derechos Humanos fue sustituida en 2006 por el Consejo de Derechos Humanos, este último órgano decidió mantener el Foro Social (véase la resolución A/HRC/6/13).

El Foro es un ámbito esencial para mantener un diálogo abierto y fructífero sobre asuntos relativos al contexto nacional e internacional necesario para promover el disfrute de los derechos humanos por todas las personas. También constituye un espacio excepcional para el diálogo interactivo entre los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas y los diversos interesados, entre otros las entidades de la sociedad civil y las organizaciones de base.

 

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Elena Rusca, Ginebra, 11.10.2021

 

 

 

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[1] Fuente : https://www.ohchr.org/SP/Issues/Poverty/SForum/Pages/Background.aspx

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