Opinión política

En duda los aires refundacionales

Continúan hasta ahora los jubilosos abrazos de los dueños de Chile por el primer gabinete ministerial del presidente electo Gabriel Boric, en tanto se instala la idea de que hay allí una inesperada ausencia del mundo social, la clase trabajadora  y los movimientos populares, esto es,  los que votaron masivamente y decidieron el balotaje efectuado en diciembre último.

Las celebraciones del mercado, los grupos económicos y el gran empresariado obedecen principalmente a la presencia como ministro de Hacienda del que fuera titular del Banco Central, Mario Marcel, lo que desde ya aleja los anhelos refundacionales de las multitudes protagonistas del estallido social menospreciadas por el modelo neoliberal depredador.

No están en el gabinete representantes directos de los millones de hombres y mujeres que a partir del 18-O 2019 comenzaron a abrir un auspicioso proceso de cambios en la vida nacional saliendo al paso decididamente – por primera vez – de los administradores del modelo de desigualdades que es el origen de los múltiples problemas que atribulan a los sectores populares.

Sí aparece un personaje como Marcel, de quien la prensa manipulada con impudicia ha recordado que hace años estuvo vinculado al socialismo, pero se abstiene de precisar que al “renovado”, el que apareció desdibujado y desorientado tras la dictadura cuando se anunciaba que ya venía la “alegría”. Hoy se anticipa que su solo nombre constituirá un freno para los cambios exigidos por las mayorías.

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Este doctor en economía de Cambridge desconoce las penurias generalizadas y no es partidario de que los desposeídos dispongan de algunas monedas para paliar la pobreza. Ha sido tenazmente contrario a los retiros de fondos previsionales de quienes han sufrido los embates de la pandemia traducidos en cesantía y falta de ingresos; y al frente del Central solía convocar a encuestas a agentes del mercado todo los cuales concluían en que la inflación estaba controlada, con lo cual no había pie para un aumento de salarios.

Marcel es un señor académicamente correcto, de perfil social demócrata, adherente de las decisiones mercantiles y que no mira ni escucha los urgentes clamores de la calle por cambios profundos aplicados con prontitud en razón de los tiempos duros que se viven. Comparte la gradualidad que quieren las minorías opulentas y respecto de la supresión del CAE – está en el programa de Boric – que aflige a decenas de miles de familias, dice que es un tema que se puede afrontar de aquí a 20 años…

La cálida recepción de su nombre en la cartera de Hacienda es unánime entre los dueños del dinero. Andrónico Luksic, el más rico entre los superricos, propietario de medio Chile con 30 mil millones de dólares a su haber, calificó su designación a cargo de la billetera fiscal como “una gran decisión” y dijo que se trata de un reconocimiento a su aporte de la técnica responsable al mando de la política monetaria.

Similares conceptos hubo en la Cámara Chilena de la Construcción y la Cámara Nacional de Comercio, donde se señaló que “es clave para impulsar la inversión privada” y que “esperamos que este gabinete dé señales de diálogo y de construcción de consensos”. A través de su presidenta, Alejandra Cox, la asociación de AFP expresó que “el nombramiento de Marcel es sin duda un gran acierto”.

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El titular de la CPC, Juan Sutil, fue quien más festejó esta nominación. En días previos había aconsejado reiteradamente y ejercido presiones sobre Boric que no corresponden, para que al designar al Ministro de Hacienda diera señales de tranquilidad y moderación al empresariado, que mostraba inquietud por los anuncios refundacionales que ahora se sabe que difícilmente se concretarán.

Los ricachones no toman en cuenta que fue el pueblo el gran ganador de la segunda vuelta presidencial. La votación popular del balotaje fue una categórica expresión por un cambio radical del injusto sistema vigente, plagado de desigualdades,  abusos y discriminación: “basta de más de lo mismo”, dijeron los escrutinios.

Hasta el momento, desde su elección, Boric se ha reunido solo con empresarios y partidos de derecha. No lo ha hecho con la CUT ni con la ANEF ni con No más AFP, tampoco con el Colegio de Profesores o el Colegio de Periodistas, ni con sindicatos o federaciones de trabajadores, ni con desempleados o comerciantes ambulantes, para escuchar sus demandas y necesidades.

La ciudadanía reconoce el valioso mérito de Boric y Apruebo Dignidad de haber impedido que el país cayera en manos de la ultra derecha fascista. Hoy lo que el futuro presidente tiene que evitar es el doble discurso y la aplicación de medidas antipopulares, para no llegar al término de su mandato aclamado solo por los grandes empresarios como ocurrió antes, tristemente, con Lagos Escobar.

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Hugo Alcayaga Brisso

Valparaíso

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  1. Felipe+Portales says:

    Muy buena constatación de hechos. A los que habría que agregar que Boric ha cometido varias fallas gratuitas e increíbles al designar a sus ministros, independientemente de su vuelco político. Es del ABC de la política que un presidente de una alianza de partidos debe tener extremo cuidado en dejar razonablemente satisfechos a todos ellos. ¡Y a casi todos los dejó claramente insatisfechos! Al PC ¡por designarles menos ministros que al aparecido PS! como lo han expresado públicamente varios de sus dirigentes. ¿Qué le habría costado a GB -para “compensar” además su nombramiento de Marcel- designar, por ejemplo 5 ministros del PC? Luego, ¡dejó a todos los partidos del Frente Amplio -fuera del suyo Convergencia Social- obviamente descontentos, pues incorporó de todos ellos solo 3 ministros, en contraste con los 5 de CS! Además dejó públicamente descontento al FRVS al elegir su ministro. Y también dejó descontento al PPD al elegir a una ministro ex PPD y que había apoyado a Narváez en contra de Provoste (candidata del PPD) en las primarias del sector. Debe ser difícil haber hecho designaciones más desafortunadas pensando en la satisfacción y entusiasmo que un presidente debe generar en los diversos integrantes de la coalición de gobierno que lidera.

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