Opinión política

Lenguaje al borde de la poesía

Teresa Marinovic Vial, después de años, ha demostrado su amor hacia la poesía. Pasión oculta y nadie sabe la razón. O si se quiere, al uso del florido lenguaje, el cual utilizan quienes hacen literatura. Como ella integra la Convención Constitucional, en representación del beaterío cursi, expresó dos frases, las cuales empiezan a ser envidia de nuestras excelsas poetas. Se refirió a la Convención Constitucional, calificándola de: “Convención culiá” y enseguida, pues le ardía la lengua: “Convencionales conchesumadre”. Soberbias y enriquecedoras expresiones del buen hablar. Loas con mayúsculas a su creatividad. Admirable, doña Teresa al rescatar el lenguaje vilipendiado por los académicos. Ellos, jamás han concurrido a una población a escuchar cómo hablan sus habitantes. Su aporte doña Teresa a la lingüística, a las esquivas metáforas, circunloquios y juego de palabras, han beneficiado a nuestro idioma. ¡Qué contribución a la literatura contemporánea!

En una época, el novelista y autor teatral Armando Méndez Carrasco, utilizó el coa, la jerga empleada por los delincuentes de Chile. Rescató infinidad de personajes, olvidados por la literatura oficial. En sus obras, como en “Chicago Chico”, realiza un aporte al lenguaje coloquial de ese segmento social. Seres derrotados y marginados por una sociedad clasista. Doña Teresa lo recuerda, pues ama lo popular, al hallarse vinculada a esta disciplina. Es así cómo, realiza un aporte a sus obligaciones políticas, en calidad de constituyente. Desde niña, debe haber leído novelas cochinas, escondida de las miradas paternas. Si ya mayorcita se aproximó a la filosofía y estudió a Sócrates, Platón y Aristóteles, no afecta a sus inclinaciones primarias. La tradición pesa en demasía, y ella ni se sonrojó, al utilizar ese lenguaje propio de los patipelados. Existe el riesgo que, una de sus tías, le diga: “Mira niña mal criada. Anda a lavarte la boca, con agua y jabón”.

Si doña Teresa desea conocer en profundidad el uso del coa, puede recurrir a la experta abogada Helhue Sukni, quien dispone de su propio diccionario para hacerse entender con sus clientes. A menudo, la consultan los académicos de nuestra lengua, cuando deben hacer las proposiciones a la Real Academia Española. Nada de recurrir a eruditos gagá, verdaderos ratones de biblioteca, amantes del lenguaje ampuloso, que nadie entiende.

Quizá, doña Teresa utilizó los dos vocablos, cuyo significado ignora. Pudo haberlos escuchado en boca de su chofer, mientras el hombre hablaba por celular. Las juzgó entretenidas, cuya eufonía le repiqueteó en sus oídos y bien le pudo recordar, una ronda infantil. A lo mejor ignora que, en las poblaciones, para expresarse, se utilizan alrededor de 250 palabras. Donde ella vive, cerca de cinco mil. Sectores, en los cuales, la delincuencia dorada utiliza el lenguaje de los caballeros. Si los sorprenden en sus delitos, los envían a estudiar ética empresarial, a las universidades privadas.

Enfrentada doña Teresa a esta odiosa dicotomía, no cabe dudas que, en el cercano futuro, se esmerará en utilizar un lenguaje coloquial. Así, su elegante creatividad poética, dirigida a enriquecer nuestro idioma, será recogida por los expertos. Después, nadie le va a quitar el derecho de convertirse en una de las personas encargadas de redactar la Constitución Política de Chile. Su desinteresada contribución a la Carta Maga, la va a sobrevivir; y como el sabio Andrés Bello, su aporte a la gramática y lingüística coloquial del hablar de los chilenos, incluida la picaresca, marcará un hito en nuestra tradición republicana. Ese leguaje amanerado, de salones rococó, lo ha excluido en apoyo de lo popular. Deberíamos sentir orgullo de quien trabaja en beneficio de la sociedad, aportando sabiduría popular. Nadie como ella ha sabido rescatar los dichos despreciados por la elite. Es un deleite escuchar a las señoras engreídas, expresarse utilizando un lenguaje verdulero.

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Por Walter Garib

 

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Escritor

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  1. Gloria Clavero Aranda says:

    La ostentación del lenguaje soez, expresado por una mujer “vulgar”, como Teresa Marinovic, que se cree de alta alcurnia, revela la “estupidez” de un ser mediocre, que no alcanza, ni merece, por su ruindad, ser comparada con una persona “popular”…
    La Mediocridad de la señora Marinovic demuestra su pobreza intelectual… la estúpidez viene en el ADN de algunas personas

  2. La lectura, Walter esa lectura 634 te hará reír a mares
    Es, además de divertida, muy encriptada en Oriente,
    como tu descendencia oriental de ese país árabe,
    ese que tú conoces bien….Léela…!

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