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Arnoldo Camú: A 49 años de su asesinato, la justicia sigue esquiva

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 12 segundos

Uno de los condenados no cumplirá la sentencia de la Corte Suprema, “por haber caído en enajenación mental”

 

El abogado laboralista Arnoldo Camú Veloso, asesor del gobierno del presidente Allende, fue asesinado en septiembre de 1973 por agentes del Estado. Han transcurrido 49 años. Durante este largo periodo, su familia, en especial su viuda, Celsa Parrau, ha batallado incansablemente por justicia.

Recién en junio de este año, la Corte Suprema confirmó  la sentencia que condenó a los miembros de la Armada (r) Alejandro Carrasco Flores y José Pezo Lagos, a 5 años y un día de presidio efectivo por su responsabilidad material en los hechos, tras ratificar la calificación del delito como un crimen de lesa humanidad.

Sin embargo, hace menos de una semana (el 21 de septiembre), una resolución de la Corte de Apelaciones dispuso que Alejandro Carrasco Flores no cumpla la sanción privativa de libertad impuesta por la sentencia, por “haber caído en enajenación mental”.




La resolución resolvió que Carrasco Flores sea entregado bajo custodia y para tratamiento a su hija Claudia Carrasco Barra, quien lo ingresará a una Residencia de Adultos Mayores, en virtud de un contrato que deberá ser acompañado al tribunal dentro del plazo de 15 días, además de un informe cada 6 meses.

Las dudas jurídicas

Los abogados que han acompañado a la familia sostienen que se debió haber contado con más antecedentes de expertos en Salud Mental, considerando lo probado en el juicio que se siguió para tratar de alcanzar la justicia.

Añaden que, en caso de existir dudas, en términos de que el condenado no tenga una enfermedad mental invalidante, o que esté fingiendo una demencia que no tiene para evadir a la Justicia, lo más ajustado al derecho y a la equidad debiera ser: fijar las condiciones de la custodia del supuesto enajenado y controlar, mediante la recepción de informaciones periódicas, el tratamiento médico determinado para él, además de exigir una fianza efectiva que garantice el cumplimiento de las condiciones impuestas, de conformidad con lo que establece el artículo 692 del Código de Procedimiento Penal.

A pesar de los escollos que fueron surgiendo durante el largo juicio que inició la sociedad  -representada por el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y la familia  de Arnoldo Camú-  en busca de justicia, se logró una sentencia ejecutoriada que dispuso cumplir la pena de cinco años y un día de presidio mayor en su grado mínimo. Condena que -estiman los abogados-  no guarda relación alguna con el daño causado a la sociedad y a la familia del líder socialista. Éste también ha sido un dolor que han debido sufrir los afectados.

Recuerdan que el ilícito que se juzgó fue el homicidio cometido el 24 de septiembre de 1973 en la persona de Arnoldo Camú Veloso, abogado laboralista, asesor jurídico en diversas organizaciones como la Confederación de Trabajadores del Cobre y la CAP; miembros del Comité Central y de la Comisión Política del Partido Socialista de Chile, partido a que pertenecía también el Presidente Allende que había sido derrocado y muerto en el transcurso del golpe de Estado ejecutado 13 días antes del asesinato de Arnoldo Camú.

Como quedó demostrado en el juicio, Arnoldo fue ejecutado tras ser detenido sin ninguna orden que autorizara su aprehensión. Eso quedó comprobado en el proceso, por lo que se determinaron penas privativas de libertad para los autores materiales del homicidio. Fue detenido por civiles  que pertenecían a personal de Inteligencia de la Armada,  subido a un automóvil y baleado a sangre fría al tratar de escapar. Su cuerpo fue encontrado 15 días después en una fosa común en el Patio 29 del Cementerio General.

Lo ocurrido  debió  señalarse como homicidio calificado, lo que conlleva una pena mayor, sostienen los abogados querellantes. Y lamentan el hecho que no se pudo llegar a procesar a los autores intelectuales del crimen.

Desde 1996 sus cenizas están en el Memorial del Detenido Desaparecido y del Ejecutado Político, en el Cementerio General.

 

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  1. Victor Enrique Astorga Lira says:

    Conocí a Arnaldo Camú, compañero ejemplar, miembro ejemplar del Comité Central de Partido, era valiente y desprendido, recuerdo que en una ocasión me prestó su auto para que hiciera algunos trámites personales, era un auto viejo, pero en buen estado. Realizaba análisis muy certero de la situación socio económica del país. Su vida la dedico a servir al país y ayudar a los pobres. Arnoldo que descanses en paz.

  2. » La justicia tarda pero llega», expresan algunos o muchos enajenados mentales que lo expresan para sentirse bien en sus conciencias. Cuanto más temprana es la justicia, más se acerca a una verdadera justicia. Uno de estos miserables ha vivido su vida en completa impunidad, y ahora que esta justicia golpea a su puerta, el miserable, según dicen, no está en condiciones de enfrentarla. Más de 30 años de gobiernos «democráticos» y ninguno se atrevió a enfrentar al poderío militar, a excepción de unos cuantos chilenos que quieren que esto tenga una consecuencia para los autores de estos delitos de lesa humanidad, pero… cada vez esto está quedando solamente en la historia de nuestro sufrido país y solamente va a quedar el recuerdo de aquellos cuyo único pecado fué el querer un país más justo y más soberano y por esto fueron torturados, asesinados y hechos desaparecer.
    Cada 19 de Septiembre podemos escuchar las marciales marchas y ver desfilar orgullosamente por la avenida escogida para este evento, a estos nunca vencidos soldados, y como muchos todavía los aplauden y los avivan inflando el pecho de tener estos gallardos soldados cuyo destino es matar los chilenos que se atrevan a enfrentar a la minoría que posee Chile y sus ciudadanos.

  3. Margarita Labarca Goddard says:

    En Chile no hay justicia, es una vergüenza universal. A Arnoldo lo asesinaron a mansalva a los pocos días del golpe, porque se sentían impunes, y así ha sido. Era un hombre joven, tendría poco más de 30 años. Lo conocí desde niño, era un abogado laboralista notable, padre de niños pequeños, un compañero abnegado, inteligente y valiente.
    Exigimos que se haga justicia en Chile por este crimen alevoso, que los culpables sean castigados como se merecen y que siempre digamos “NI PERDÓN NI OLVIIDO”, para que esto no ocurra nunca más.
    Honor y gloria a Arnoldo Camú, compañero querido.

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