Para evitar la segunda vuelta presidencial un candidato debe tener el 40% de los votos y un 10% de distancia con el rival que haya llegado en segundo lugar.

 

Según todas las encuestas, la lucha por la presidencia de la nación se circunscribe a Evo Morales, al historiador, Carlos Mesa y, muy lejos, en el tercer lugar, el cruceño Óscar Ortiz.

 

La última encuesta, dada a conocer el 15 de septiembre, Evo Morales tendría el 43,2% de intención de voto; Carlos Mesa, el 21%; Óscar Ortiz, un 11,7%.

 

De los nueve Departamentos que integran el país Morales ganaría en siete, y de  los más poblados: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz;  Mesa  ganaría los Departamentos de Tarija y Chuquisaca.

 

Al momento de proclamar la candidatura de Carlos Mesa por parte del Movimiento Comunidad Ciudadana, la diferencia entre Morales y Mesa era apenas del 2%, lo cual demostraría una tendencia a estancarse para el candidato Mesa, (Mesa comenzó a bajar en apoyo ciudadano, mientras Morales remontaba).

 

En el plebiscito para reformar la Constitución y así permitir la cuarta reelección del actual Presidente, Evo Morales, ganó el NO con 51%, contra el 49%. Morales atribuye esta derrota a una campaña del terror blandiendo el caso de la amante del Presidente Morales y el supuesto  abandono de su hijo, (en la investigación se determinó que era falsa la acusación).

 

El Movimiento Socialista, (MAS), apeló al Tribunal Constitucional que, en su fallo, permitió a Morales el presentarse como candidato presidencial.

 

La oposición al gobierno está más dividida que nunca: de los nueve candidato, ocho son contrarios al gobierno, y en su mayoría muchos de ellos llega al 1% de intención de voto; es el caso de la Democracia Cristiana, que con su candidato chino y canuto, apenas tiene el 0,8 de intención de voto.

 

Junto a México, Bolivia tuvo  una de las más importantes revoluciones latinoamericanas del siglo XX: el gobierno de Siles Suazo y de Víctor Paz Estensoro, fundadores del Movimiento Nacionalista Revolucionario, llevaron a cabo profundas reformas en un país, (abril de 1952), que se limitaba sólo a ser un campamento minero con estructura colonial.

 

La revolución boliviana fue traicionada y el país cayó en una sucesión de gobiernos dictatoriales, y en lo económico, obtuvo uno de los primeros lugares entre los países más pobres del Continente.

 

El Mariscal Andrés de Santa Cruz y Víctor Paz Estensoro, junto a Evo  Morales, son los mandatarios que más han durado en el poder.

 

En el censo de 2014  se preguntaba a las personas en qué etnia se clasificaban; el 40% respondió que correspondía a alguna de las naciones o comunidades de pueblos originarios, (en Bolivia, antes de asumir Evo Morales como primer mandatario, los integrantes de pueblos originarios estaban marginados de la sociedad y, por ende, de los cargos públicos, todos los puestos  detentados por descendientes de los conquistadores).

 

El Presidente Evo Morales ha realizado una gran revolución en Bolivia, logrando disminuir, en forma radical, la pobreza y el analfabetismo y, en lo económico, sus sucesivos gobiernos han logrado un crecimiento del PIB de más del 5%, (en Chile, apenas llegamos al 3%).

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La nacionalización de los hidrocarburos independizó a Bolivia de la tutela del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, (FMI), planteando un trato de socios y no de subordinados con los inversionistas extranjeros.

 

Con la posesión del litio, en la cual Bolivia es poseedor del 50%,  junto con Chile y el norte de Argentina, (en lugar de Vaca Muerta), el PIB de Bolivia se duplicaría.

 

En el año 2003 Bolivia, durante el gobierno del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni),  estuvo a punto de caer en una guerra civil a causa de que el Presidente Goni quiso hacer pasar por Chile el gas natural. En octubre las rebeliones populares se multiplicaron, hecho que dio lugar a la huida de Sánchez de Lozada, y su reemplazo por su vicepresidente, Carlos Mesa, quien gobernó por dos años, viéndose obligado a renunciar a raíz de su incapacidad para dominar el Congreso y, sobre todo, para conducir el conflicto independentista de Santa Cruz, (2005). Carlos Mesa, ahora candidato a la presidencia del país, tiene que responder por los errores de su corto gobierno.

 

Carlos Mesa sostiene que su proyecto de ley de hidrocarburos  habría abierto el camino  hecho a la posterior nacionalización,  llevada a cabo por Morales. A su vez, el plebiscito sobre la nacionalización de hidrocarburos, convocado por el Mesa y  que fue aprobado por la ciudadanía, también había hecho posible el triunfo de Evo Morales, en 2006.

 

La campaña presidencial actual, se caracteriza por acusaciones mutuas de corrupción entre los distintos candidatos: a  Mesa, por ejemplo, se le sindica de haber recibido 30 mil dólares de un oficial narcotraficante, llamado Medina; a Morales se le acusa de malgastar los fondos fiscales en la construcción de un elegante edificio, en la Plaza Murillo, frente al Palacio Quemado. Para la oposición Morales es un caudillo autócrata y candidato ilegal.

 

Las elecciones presidenciales irán junto con las parlamentarias, y a juzgar por las encuestas, parece claro que Evo Morales ya no tendría los dos tercios del Congreso, por consiguiente, su posible gobierno se daría  mucho más difícil.

 

Hasta ahora, Bolivia detenta un récord de estabilidad política, (inédito en ese país), además de ser protagonista de uno de los gobiernos progresistas más exitosos de América Latina. Según mi parecer, todo poder corrompe, en consecuencia, mi utopía sería el que los gobiernos duraran lo menos posible, sin embargo, no puedo negar el éxito del Presidente Evo Morales.

 

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

23/09/2019                   

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